De la familia homosexual y sus derechos

Jorge Ángel Hernández

Tras la aprobación de los derechos de los homosexuales a ser considerados por igual ante la ley brasileña para la conformación de la familia, el episcopado ha reaccionado con una extrapolación proferida por su abogado, Hugo Cysneiros: “Poligámicos, incestuosos, pueden alegrarse. Ustedes también buscan afecto.” La pretendida ironía refleja de inmediato la impotencia ante un modo de manifestación cultural en las relaciones sociales que estremece el ámbito de la dominación tradicional. El matrimonio ha sido una importante forma de control social en el proceso civilizatorio. El matrimonio religioso católico, por su parte, es aún más rígido en sus normas y naturaliza el papel de soporte femenino en la pareja. Su ética de los roles de género se quiebra mucho más con la aceptación legal de las parejas gay que con las demandas de igualdad de participación en las parejas heterosexuales. Y más, desde luego, que con la forzosa tolerancia de la unión consensual.

En las circunstancias actuales, la cultura política occidental ha decidido incorporar al campo del Derecho la posibilidad de que las parejas homosexuales construyan también una familia. Lo que fue lento y escabroso, estigmatizado y confinado al simbolismo ambiguo, acontece en la era de la información en un proceso vertiginoso de legitimización legal. Como las normas tradicionales del Derecho han sido androcentristas y discriminatorias, la familia ha funcionado como una institución mediadora y legitimadora de la discriminación. Esos cánones toman ya direcciones diferentes.

La trayectoria del reconocimiento parte de la propia necesidad, y elección, de convivencia, se extiende al campo socializador del problema, con organizaciones y movimientos que lo representan, para acceder desde esa vía al panorama político. De ahí, actuando al modo de grupos de presión, se enfoca hacia el ámbito del Derecho. Llevarlo a este punto no concluye, per se, la solución al problema discriminatorio, por cuanto las tradiciones culturales deben ser erosionadas con paciencia. Se trata de una medida que, por su impacto político, crea contradicciones en la transversalidad con que debe aplicarse la legalidad en la sociedad debido a que la perspectiva de los Códigos no ha dejado de ser androcentrista. Es un paso de avance aun así, y el futuro irá mostrando las consecuencias de esas contradicciones internas del espectro legal.

El otro elemento que refleja el exabrupto del abogado del episcopado brasileño es su persistencia en la criminalización de la familia homosexual. Poligamia e incesto son las dos prácticas que relaciona. Comete, sin embargo, el error táctico de vincularlos con la necesidad de afecto. Hay, como suele ocurrir con quienes predican desde la amenaza del caos, condicionando a sus propios intereses el devenir apocalíptico, un temor al reconocimiento de lo divergente. Y tiene razón a fin de cuentas, siquiera a contrario: todos, absolutamente todos, necesitamos afecto. Que la sociedad garantice por sus leyes la forma de adquirirlo, y los recursos para practicarlo, es algo a lo que no debemos renunciar. No es lo mismo, tampoco, poligamia que incesto, aunque ambos son figuras delictivas. Pero los estamentos morales de la iglesia católica, así como los del cristianismo en general, se han resistido a la transformación y han continuado mediando a favor de la dominación masculina machista.

Lo curioso es que, con estimados generosos de las propias organizaciones LGBT, solo de un 10 a un 15% de la población brasileña puede inscribirse en esa circunstancia de demanda. Y otro tanto ocurre con el resto de la familia en la civilización occidental. Bajo el desempeño de los demás elementos de la cotidianeidad, y ante los propios choques legales con el resto de los Códigos, la familia gay no sería mayoritaria.

¿Por qué ese temor a que las minorías ejerzan sus derechos? ¿Se le han agotado al pensamiento católico las rutas de control?

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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6 respuestas a De la familia homosexual y sus derechos

  1. Yago Mendez dijo:

    En lo adelante te podriamos llamar MS (memoria selectiva) en lugar de HP (?) Eres diestro en ganarte apodos. Te olvidas de las acusaciones y los apelativos despectivos que recibias en ese departamento, por tu pelo largo, tus blusas de tela de mosquitero y tu sombrerito de polietileno negro.

  2. Martin dijo:

    Señor Hernández, me gustaría saber su opinión sobre la golpiza policial que le ocasionó la muerte a un opositor en Santa Clara, su ciudad.

    Los opositores políticos, como minoría, ¿no cuentan como personas? ¿O es que hay que ser homosexual en Cuba para aspirar a derechos de minoría?

    Usted, como ideólogo del gobierno actual, ¿cómo justifica una golpiza policial, no ya de opositores, sino de cualquier persona? ¿Cómo justifica que exista una policía política que tenga expedientes sobre escritores y artistas en general?

    A no ser que me diga que en Cuba no existen golpizas, que son pura propaganda. Espero que esa no sea su explicación. Muchas gracias.

    • ogunguerrero dijo:

      Señor Martín, si relee con cuidado lo escrito verá que me refiero a la cuestión del derecho de la familia homosexual, tomando como punto de partida a Brasil y las instituciones que apoyan o se oponen al matrimonio gay así como sus formas de conseguir el reconocimiento legal, para evitar abusos.
      Ud. habla de un tema que no está en el trabajo, y de un suceso que no sé cuál es (un opositor muerto por golpiza policial en Sta Clara). De cualquier modo, desapruebo la violencia y la discriminación contra cualquier minoría, y la arbitrariedad policial, cualquiera que sea la policía que la ejecute. Las minorías políticas cubanas, como Ud. bien cuantifica, deben ser valoradas de acuerdo con sus propias propuestas y sus métodos de oposición, de lo cuál he escrito en otras ocasiones, en otros sitios, y seguiré escribiendo, así que no se apresure, que ya podremos debatir esta cuestión si tanto le preocupa.
      Le añado una única aclaración: no soy ideólogo del gobierno, no milito en el PC. Soy escritor (puede comprobarlo en mi perfil, si es que no conoce mi obra literaria) y lo que digo es mi opinión, coincida o no con la oficial o la de oposición.

  3. ogunguerrero dijo:

    Gracias Yago, sé que tu misión en la vida es ayudarme, tanta devoción por el prójimo seguro será recompensada. Sobre todo con las fuentes de información, prefiero ser selectivo, las que me refieres han mentido y manipulado información consecutivamente. Es más, El Pais, que no hace tanto subió la nota de M Vincent, reconoce la confusión en la información y el crítico estado de salud del sr. Soto.
    Por cierto, sigues fuera de tema. Este post no es para eso.

  4. Jose Garcia Parrales dijo:

    Dificil hacer entender a los pequeños de alma y sentimiento con su propia patria,ya que degeneran conciencia por el vil metal. No le responda, porque de esos existen pocos que se arrastran al imperio, por miserables monedas, se transforman en gusanos y otros ni para eso sirven. Adelante el triunfo es nuestro y no de los sabandijas.

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