Tomás Sánchez: Realeza del paisaje en el que lo conocí

Arístides Vega Chapú

Tomás Sánchez (al centro) con los poetas Reinaldo García Blanco (izquierda) y Arístides Vega Chapú (derecha)

No voy a olvidar nunca la emoción que me produjo la primera vez, que en el Museo Nacional de Bellas Artes, quedé frente a uno de los paisajes de Tomás Sánchez que allí se atesoran.

Había oído hablar de él, muchos años atrás con la familiaridad de una de sus condiscípulas de la Escuela Nacional de Arte, la pintora Zaida del Río, quien siempre lo admiró por su singularidad.

Para quienes conocen a Zaida del Río y la catalogan, más que nada, como un ser igualmente singular, comprenderán el valor que adquiere esa admiración.

En los finales de los setentas supe muchas historias, ficcionadas o no, sobre el pintor nacido el 22 de mayo de 1948, en Aguada de Pasajeros. Casi todos sus compañeros de estudio referían su afiliación por la práctica del yoga, saber inusual y escasamente conocido entonces en Cuba. Había mitos de cuánto esta práctica marcaba su manera de pintar, que al decir de muchos a manera de resumir y hacer trascender sus anécdotas a categoría de mitos, Tomás pintaba en un estado de éxtasis que daba por resultado los majestuosos paisajes que desde un principio reconocieron como una manera nueva de testificar la geografía cubana. Desde esa ya vieja fecha de los setentas, esa privilegiada naturaleza tuvo dos reconocidos creadores: Dios y Tomás Sánchez.

Lo cierto es que salido de una generación con poéticas tan contundentes como las de Zaida, Fabelo, Nelson Domínguez, Pedro Pablo Oliva; Tomás Sánchez logró particularizar la suya e imponerse con persistencia a pesar del paso del tiempo, de la cambiante moda y de las diferentes tendencias que se han ido estableciendo, como la instalación, el bad paiting, las acciones plásticas o las nuevas miradas hacia la academia.

El esplendor de sus paisajes va más allá de su meticulosidad y perfeccionismo, del sometimiento absoluto a técnicas que domina. Él ha logrado incorporarles singular vida y con ello diferentes discursos que responden ante los amplios públicos, que acceden a su monumental obra, según el presupuesto vivencial de cada admirador.

En un primer momento deslumbran, luego se intenta focalizar en ese mundo diverso y colorido los diferentes matices que exhiben, para terminar dialogando con esos paisajes que uno valida como reales, aún cuando muchos de ellos parecen extraídos de una imaginería tan rica que parecería divina.

Hace muy poco lo conocí personalmente. Estaba de visita en la ciudad donde ahora está radicado. Bastó saberme cubano para recibirme, estrecharme sus manos y ponernos a conversar como si nos conociéramos de toda la vida. Conversamos de muchos temas, en los que no faltaron los mundanos.

El fotógrafo, galerista y curador Rafael Pérez Valdés, su amigo personal, propició el encuentro.

Junto a sus pinceles, pinturas, lienzos, caballetes, cámara fotográfica, que casi siempre trae encima, le acompañan todos los recuerdos vividos en su Isla, los buenos y malos. Le apasiona hablar de la Habana, jerarquizando de esa ciudad, tan especial y cosmopolita, paisajes y habitantes como un todo.

Me habló de sus colegas de estudios, de personas comunes, como antiguos vecinos, que recuerda con una llamativa y proverbial nitidez. De la Escuela de Artes en la que cursó estudios, sin dudas un privilegiado punto en su mapa emotivo.

A sus sesenta y dos años, Tomás Sánchez sigue produciendo con el mismo ímpetu con que se validó a muy temprana edad. Su talento continúa sumando obras que se exhiben en las galerías más importantes del mundo y los coleccionistas adquiriendo obras recién terminadas por el artista.

Sus pinturas, validadas en todo el planeta, de manera individual, han sido expuestas en las galerías de arte más importantes del mundo como; Fundación Juan Miró, de Barcelona; Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana; la Casa de la Cultura de Praga; la Galería City Hall, en Chipre; el Centro Hispanoamericano de Atenas; la Galería Exp. Art de Ciudad de Panamá; La Galería de la Siempre Habana y Arvil de México; el Museo of Art de FT. Lauderdale, por solo nombrar algunos reconocidos espacios.

Pese a ser el pintor cubano vivo mejor cotizado en el mercado universal y ser artista exclusivo de Marlboroug, la más prestigiosa casa de exhibiciones desde hace dos décadas, Tomás Sánchez sigue mostrándose con una asombrosa modestia.

De hablar pausado y sosegado tono, puede conversar de cualquier tema con la sabiduría que le han permitido sus muchos estudios y sobre todo, su privilegiada y acuciosa manera de observar cuanto le rodea.

Está al tanto de lo que en la geografía imaginaria con que Cuba se dibuja, están produciendo sus colegas. Los de su generación y los más jóvenes. Como mismo a él no puede descubrírsele su edad real, considera que el talento no la tiene. Domina nombres y obras, con la misma memoria fotográfica con que somete a sus lienzos.

El conocer personalmente a Tomás Sánchez ha sido para mí uno de los privilegios que más agradeceré en toda mi vida. Conocerlo fue semejante a cuando descubrí los coloridos y exuberantes paisajes de Las Terrazas, en Pinar del Río, o cuando visité un sitio tantas veces señalado en el mapa de la Isla llamado Base de Guantánamo, o cuando en medio de la selva, en una modestísima casita de campesinos nicaragüenses, en un sitio del que olvidé su nombre, descubrí un pequeño y primitivo busto de Martí, al que no le faltaban flores, en eterno agradecimiento de aquellos humildes moradores a los que médicos cubanos le habían salvado un hijo. Conocer a Tomás Sánchez me hizo sentir el orgullo de haber nacido en esta pequeña porción del universo, tantas veces reinventada por sus paisajes.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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5 respuestas a Tomás Sánchez: Realeza del paisaje en el que lo conocí

  1. Excelente comentario. Felicitaciones.-
    Gracias por invitar.

    Marisel Valentina Soto C.
    CAI nternacional
    CAI chile

  2. milagro tirado dijo:

    Zaidita es un ser unico, nos conocimos en la escuela Provincial de Artes. cuando teniamos apenas quince anos , ella siempre me va a recordar..si le dan mi correo se lo voy agradecer, pues no vivo en cuba..hace varios anos…saludos y un abrazo para quien se comunique y le de solamente mi correo a zaida…

  3. excelente este texto, un gran saludo
    JC Recio

  4. Tomas Sanchez dijo:

    Saludos Arìstides. Hoy fue que encontré este artículo tuyo…¿que voy a decir? Me parece que me idealizas, pero de todas formas te lo agradezco.

    Un abrazo hermano,

    Tomás Sánchez

    • ogunguerrero dijo:

      Querido Hermano, mi amigo Jorge Hernández Pérez, a quien yo llamo por H (el de Ogún guerrero) me envia el siguiente mensaje de Tomás Sánchez, que supongo extrajo de la página:

      Saludos Arìstides. Hoy fue que encontré este artículo tuyo…¿que voy a decir? Me parece que me idealizas, pero de todas formas te lo agradezco.
      Un abrazo hermano,
      Tomás Sánchez

      No sé si sabes que es el pintor vivo más importante y mejor cotizado de nuestro país. Aunque vive hace muchos años en Nueva York lo conocí en San José, en Costa Rica, gracias a un amigo suyo que quizas conozcas porque estudió medicina y luego se hizo cirujano y estudió en la vocacional aunque en uno o dos años por arriba de nosotros y que se llama Rafael Pérez, un muchacho extremadamente delgado que siempre ha estado pelado con lo que aquí llamamos la calabacita.
      Por la delicadeza de Tomás, pues supondrás que él a diario tiene que recibir halagos, quiero que me hagas el favor de ponerme estas líneas:

      Estimado Tomás, quizás porque eres un hombre con una humildad que te adorna, no imaginas cuántos cubanos soñamos con tus paisajes como espacios posibles para plantar un árbol o levantar una casa. Si algún día es posible que nos encontremos todos los cubanos, pensemos como pensemos, será en uno de esos predios que tú no has hecho creer ciertos. Gracias por haberme dado la posibilidad de conocerte personalmente. Saludos a Rafaelito y todo mi aprecio para tí, Aristides Vega.
      Supongo estén en las cuestiones propias del viaje de tu esposa. Ya Gaby y yo conversamos y quedamos en vernos mañana.
      Un fuerte abrazo que alcance a todos los tuyos y todo el cariño de aristides.

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