Persecuciones y amenazas, como el manual exige

Jorge Ángel Hernández

Con alegría y sorpresa, en bienvenida cordial y solidaria, han acudido a este blog intelectuales que se toman en serio el futuro de Cuba y del socialismo. En cambio, entre amenazas, ofensas y difamaciones, han recibido a Ogunguerrero los voceros que se autotitulan democráticos.

Es esta última una práctica tan rutinaria y esquemática, que no hace más que repetir el superobjetivo de las tácticas instauradas desde tiempo ha por el manual de Guerra Fría: propaganda negra sin el más mínimo escrúpulo. Una y otra vez se escudan tras la publicidad del terrorismo mediático que impunemente ejerciera el empleado de El País, Ramón Lobo, cuando descubrió que no podía colocar ni una sola de las ideas predeterminadas para la estrategia Cuba en el contexto de la entrevista que concertara con Rosa Míriam Elizalde y conmigo en la sección Almuerzo con, en el Café de Oriente, de Madrid. Incluso en su blog, el propio periodista eludió dar señal de la mayoría de las respuestas que recibiera su falaz artículo. [1] Pero es imprescindible, para el uso correcto del manual, invisibilizar y desacreditar a las partes agredidas. Los ejemplos similares abundan, pero se ignoran con tranquilidad y sin cargo de conciencia.

Así, los paladines del bien denominado ciberchancleteo se ciberreciclan, adelantando a Wall E en una era en la que la propia chatarra regenera en chatarra. Chatarra ideológica, sobre todo, como mismo es chatarra comercial el boom de marcas y productos que en selección natural depredan al trabajador mundial.

¿De eso se habla cuando se reclama el diálogo? ¿A eso aspiran las empobrecidas, en número, puesto que en salario van mucho mejor, filas de la disidencia? Eso explica en buena medida por qué ni siquiera alcanzan la categoría de grupo de presión y por qué, a fin de cuentas, no les funciona su accionar en tanto se conjuga al pie del mismo curso de la orquestación mediática de los monopolios de la información. Y, desde luego y sin que pueda faltar en el manual, la desesperada búsqueda de sucesos violentos para justificar la intervención militar y el asesinato masivo en la Isla.

La subversión contra la revolución cubana, y contra el socialismo, solo es posible sobre las bases acuñadas por la Guerra Fría. De ahí que vean necesario incentivarla desde fuera, de ahí que sigan ocultando la forzosa desventaja tecnológica a la que estamos siendo sometidos, para conseguir al menos algo de barniz democrático en la nomenclatura del asedio. La cultura política, y la cultura general de la ciudadanía cubana, por más que haya sido despiadadamente bombardeada en el peor momento de la historia de Cuba, es decir, durante la crisis producida por el derrumbe del socialismo europeo en el poder, ha demostrado saber cerrar las puertas a esas tendencias seudoimperialistas devotas del mercantilismo ideológico. Y demostró, en los recientes debates previos al VI Congreso del PCC, que la plaza cubana no será ingenuamente entregada, como lo hicieran los entusiasmados, y muy pronto timados, socialistas europeos.

El insulto, la ofensa y la amenaza pública están tipificados como delitos comunes en la inmensa mayoría de los códigos penales en el mundo, y en la totalidad de los códigos de esas naciones que como modelos de democracia se representan en la opinión pública global. Pero las usan con insana impunidad porque se saben protegidos tanto por las restricciones que el bloqueo estadounidense ha impuesto a los cubanos como por su cuidadosa forma de aludir a los dominadores. Y por el solapado anonimato con que pueden presentarse al usuario natural de Internet, ni más faltaba. Mucho vuelo y revuelo acerca de lo que no podemos hacer, o que con dificultad se hacemos dentro de Cuba, pero ni una palabra sobre las tantas cosas que la Guerra Fría nos impone a diario, castigándonos por resistir a la injerencia.

El estado de sitio es permanente. Sus actitudes, amenazadoras, violentas, vengativas, que han aplicado a todo el que intente opinar desde Cuba, entiéndase esto, a todo el que se atreva a disentir de sus esquemas de propaganda negra, se han repetido en cansino mecanismo. Si convocásemos a los blogueros cubanos a recopilar lo recibido de parte de estos soldados del terrorismo mediático, tendríamos un muestrario revelador de su impunidad legal, su patente de corso para el descrédito impío, su odio seudofascista, su sed de venganza y destrucción.

¿Merecen paranoicos a tal punto inducidos la posibilidad del diálogo?

[1] Añado a este post parte de Dossier lobotómico que de inmediato respondió a la falacia del empleado de El País, y que se invisibiliza por las mismas razones atendidas.

El portal Cubadebate sufre una atentado terrorista mediático

El boletín del grupo Prisa reivindica la autoría

Pascual Serrano, Rebelión

En días recientes, Rosa Miriam Elizalde, la editora del portal cubano Cubadebate, que presenta como objetivo luchar “contra el terrorismo mediático” estuvo en Madrid y fue objeto de un atentado terrorista de este género al ser entrevistada por el diario El País.

El atentado se fraguó en el Café de Oriente de Madrid y lo ejecutó el agente Ramón Lobo el 21 de mayo en la contraportada de El País, publicación diaria de la organización.

La periodista cubana fue emboscada con la promesa de recoger en el periódico su visión de la actualidad cubana pero, finalmente, el agente Lobo presentó la entrevista con tal número de comentarios, insinuaciones y tergiversaciones que sólo sirvió para prescindir y obviar la opinión de la entrevistada y, en cambio, continuar con la habitual línea terrorista informativa contra Cuba. Basta observar que, del contenido de la entrevista, 348 palabras fueron autoría del agente de Prisa y tan solo 220 quedaron para la entrevistada. Ya el titular se utiliza para mostrar las dificultades de acceso a internet que se sufre en Cuba sin clarificar que la razón se encuentra en Estados Unidos, de modo que se percibe que su origen está en el gobierno cubano o su socialismo. “En Cuba tardo seis horas en subir un vídeo en YouTube”. Más todavía si, a continuación, el periodista de El País inicia su texto así: “Las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad”. El atentado contra Elizalde es doblemente criminal porque se trata, precisamente, de la periodista que más ha denunciado la responsabilidad del bloqueo estadounidense como origen de los problemas de internet en la isla.

A continuación continúa el periodista: “tiene un trabajo imposible: vender un régimen que está perdiendo su halo de símbolo y empieza a ser blanco de críticas, también desde la izquierda”. Veamos el vocabulario valorativo que se encuentra en la frase: califica de “imposible” lo que se dedica Rosa Miriam Elizalde, la humilla profesionalmente y la agrede en su honorabilidad afirmando que tiene que “vender un régimen”. Por último, el entrevistador afirma de su cosecha, sin más elementos que lo acrediten, que la revolución cubana está perdiendo su “halo de símbolo y empieza a ser blanco de críticas”.

Supongamos que el corresponsal de Granma en Madrid hubiera entrevistado al periodista de El País. ¿Qué nos parecía que hubiera escrito esto?: “Ramón Lobo tiene un trabajo imposible: vender como periodismo honesto y decente un grupo empresarial de comunicación que por culpa de cuatro directivos y accionistas que quisieron enriquecerse, terminó debiendo cinco mil millones a los bancos y ha tenido que venderse económica e ideológicamente a Berlusconi y a unos brookers de Wall Street, peligrando así el futuro de cientos de trabajadores”.

Es curioso, pero aprovechan esta entrevista para ofrecernos la dirección de la página de la opositora Yoani Sánchez, ¿incluirán a partir de ahora los datos de la web de Cubadebate siempre que hablen de Yoani?

El agente de El País se explaya también en detalles de ambiente que sugieren que hay un comisario político supervisando la entrevista: “A su lado, un hombre de traje oscuro y antiguo, que se presenta como presidente de una asociación local de escritores, devora una pizza de quesos del país. La directora de Cubadebate le deja hablar cuando la conversación se empina. Es cuando ella aprovecha para comer. Tenía capricho de algún plato vasco en honor de su abuelo, pero se conforma con una sepia a la plancha. Cuando habla el hombre uno tiene la sensación de que es el encargado de que no surjan los grises, de que fluyan las palabras de siempre”.

El atentado se ceba así en la honorabilidad de la periodista insinuando que renuncia a su libertad y acepta sumisamente el control por parte de “un hombre de traje oscuro y antiguo”. Es evidente que un hombre de traje oscuro y antiguo debe ser obligatoriamente malo, los ejecutivos de Prisa siempre llevan ropa moderna y corbatas coloridas. Pagadas eso sí, con el dinero de los que compran sus periódicos o el que ganan en los fondos de inversión en Bolsa.

Pues bien, ese hombre que el periodista de El País presenta como policía o comisario era Jorge Angel Hernández Pérez, novelista, poeta y ensayista, director de la revista Umbral, de Villa Clara, uno de los autores más premiados y conocidos de su generación. Ganó, entre otros, el Premio Bolívar-Martí. Aquí se puede encontrar su biografía.

El texto termina con un chiste contra el comunismo de la URSS, que no logro saber si lo contó el temible hombre de traje oscuro, la entrevistada o el periodista de El País. Aunque me temo que fue éste último antes de abandonar el escenario del atentado.

Se espera próximamente la versión de la víctima Rosa Miriam Elizalde una vez se recupere de la indignación que le provocó la agresión.

Www.pascualserrano.net

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV

Lecciones de libertad de expresión: El País le hace una No entrevista a Rosa Miriam y desconoce a Jorge Ángel.

Enrique Ubieta Gómez

Una vez más El País demuestra que el capitalismo no tolerará jamás la libre expresión. Ramón Lobo se las ingenia para recortar las respuestas disidentes de Rosa Miriam Elizalde, rodearlas de frases prefrabricadas por el rencor, y deslizar acotaciones que desvirtúan lo que él –pequeño Dios soberbio–, nos permite conocer de lo que ella dijo. Si la entrevistada habla de las “penurias tecnológicas” que el bloqueo económico norteamericano nos impone en el uso de Internet, el entrevistador (léase mejor, el Consorcio PRISA que paga y manda) escribe que “las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad”. Pero cada acotación suya desmiente esa libertad. Mientras Rosa Miriam habla con calma, y matiza sus argumentos, el Consorcio trasnacional replica con epítetos, en blanco y negro (es decir, en negro). Si uno se salta los comentarios del emisario de la Empresa El País, la explicación de la periodista cubana resulta arrolladora:
“Sufrimos un embargo tecnológico. EE UU nos impide el acceso al cable submarino; dependemos de las conexiones por satélite en las que la velocidad es muy lenta”, se queja la periodista. “El embargo no es una excusa, sino una realidad cotidiana. Cuba fue el último país de América Latina en acceder a Internet en 1996 debido a la Ley Torricelli y aún nos prohíbe el acceso al comercio electrónico. Tengo 43 años y he vivido toda mi vida bajo él. No podemos comprar software y si lo hacemos es en otros países y pagamos ocho veces más. Creamos la web con programas gratuitos en Internet”.
A veces, los comentarios del entrevistador revelan la prepotencia del nuevo rico, que navega en mares turbulentos, de crisis, pero que se siente superior a sus hermanos, hasta ayer muy cercanos en penurias económicas. Son observaciones de comadre de aldea: “un hombre de traje oscuro y antiguo que se presenta como presidente de una asociación local de escritores, devora una pizza de quesos del país”; “(ella) tenía capricho de algún plato vasco en honor de su abuelo, pero se conforma con una sepia a la plancha”… No estoy seguro de que el ignorante emisario del Consorcio PRISA –me refiero a Ramón Lobo—, sepa que ese señor pobre, que es descrito por su ropa “antigua”, y del que habla en tono despectivo, es Jorge Ángel Hernández (poeta, narrador, ensayista, Villa Clara, 1961), uno de los más importantes escritores cubanos de su generación (de los de afuera y de los de adentro), avalado por innumerables premios.
Pero los escritores cubanos se dividen para El País en dos grupos: el de los brillantes y el de los oscuros. No es una división extraña; lo sorprendente es que la calificación no la merecen por su obra literaria, sino por sus pronunciamientos políticos. Los brillantes son aquellos que coquetean con las posiciones (políticas) de PRISA; los oscuros –como el traje antiguo que fatalmente pudo conseguir para su viaje Jorge Ángel–, aquellos que se niegan a la manipulación. El mensaje es todavía más indignante y espúreo: el Poder advierte que cualquier escritor por importante que sea, no será promovido (ni siquiera mencionado por su nombre) en los grandes medios, si no se declara en contra de la Revolución cubana. Formidable lección de lo que PRISA entiende por “libertad de expresión”.

El País tóxico

Rosa Miriam Elizalde

22 Mayo 2010 2 Comentarios

A propósito de un “Almuerzo con…” el diario madrileño.

Estaba curiosa de lo que publicaran, porque sabía que poco o nada serio podría salir de aquel almuerzo con el periodista que confundió a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, con el ex vicepresidente Carlos Lage; que no se acordaba bien del nombre de la bloguera a quien Prisa le concediera con suma prisa el Premio Ortega y Gasset; que tenía una vaga idea de cierto episodio con un estudiante en Cuba, del cual tampoco recordaba cómo se llama -Eliécer Ávila- y daba por hecho que había sido expulsado de la universidad.  Un viaje a la Isla con un novia en tiempos remotos, donde “la pasé bien”, y algunos chistes envenenados que le escuchó al corresponsal de su diario en La Habana. Esa era toda la información sobre Cuba con la que se sentó Ramón Lobo a la mesa del Café de Oriente, en Madrid.

El océano que le faltaba, Lobo lo llenó con sus prejuicios y su imaginación.  Me presentaría luego a los lectores como directora de Cubadebate -el director es Randy Alonso- y describió como comisario político a Jorge Ángel Hernández, uno de los  escritores más interesantes de su generación, que no es ni militante del Partido, a quien ignoró soberanamente en todo el almuerzo sobre una mesa para tres.  Por supuesto, jamás le preguntó su nombre, porque la historia estaba hecha antes de que me sirvieran aquel pescado que parecía de goma.

Sin embargo, excuso a Lobo de la responsabilidad de este nueva emboscada de El País contra Cuba.  Sus editores probablemente eligieron al más ignorante y al más dócil de todos para hacer pasar por entrevista lo que fue otra planeada operación de propaganda negra del diario, con su catecismo de esteriotipos y abstracciones, de fórmulas  -”dictadura”, “embargo”, “web oficial”, “libertad”…-, que usan como comodines para explicar las cosas más contradictorias. Como no pudieron manipular mis palabras, manosearon el almuerzo e intoxicaron a los lectores con un plagio mediocre de Archipiélago GULAG.

No es accidental que en los últimos años, y particularmente en los últimos meses, El País no haya generado una sola nota sobre Cuba digna de memoria y sí, en cambio, un gigantesco basural de palabrería conservadora y autoritaria sin contacto con la realidad de los problemas cubanos. Como prueba esta entrevista que no fue y esta Cuba que no existe en “Almuerzo con…”, que publicara el periódico el jueves.

Este nuevo portento anticubano del diario madrileño es tan absurdo, que justamente por eso debería interpretarse como grave. Si El País intoxica de tal manera a sus lectores a costa de papelazos periodísticos impensables para cualquier otro tema internacional o de política interna, quiere decir que, detrás, hay algo más que paranoias ridículas.

El País no tiene remedio

Por Patricio Montesinos

22 Mayo 2010 9 Comentarios

El diario español El País, insignia del emporio editorial anti latinoamericano Prisa, evidentemente no tiene remedio. La grave situación económica que enfrenta y la crisis profunda de valores que padecen sus directivos y la mayoría de sus redactores lo han convertido en un cadáver periodístico con cada día menos credibilidad y prestigio.

Un ejemplo de la escasez de profesionalidad de ese cotidiano, que insiste en engañar a sus lectores autotitulandose de izquierda, lo constituyó la reciente entrevista que publicó a la reconocida periodista y escritora cubana Rosa Miriam Elizalde, una de las más avezadas plumas de la isla caribeña.

El País no sólo tergiversó y segó lo expresado por Elizalde, quien accedió amablemente a una solicitud de encuentro con ese medio, sino que aprovechó la ocasión para lanzar sus dagas venenosas contra Cuba, como lo hace siempre intentando denigrar de la mayor de las Antillas.

Sólo con leer el primer párrafo de la entrevista publicada este viernes es suficiente para percatarse de la mala intención de ese diario, y de su irrespeto por la veracidad y la objetividad, pilares principales del periodismo.

Sin embargo, el redactor nombrado Ramón Lobo, que conversó con Elizalde durante un almuerzo organizado por El País, por cierto en un barato restaurante de Madrid, no dijo ni una sola palabra sobre su total desconocimiento acerca de Cuba, demostrado a lo largo de la conversación con su interlocutora.

Lobo, realmente poco conocido entre los colegas españoles, y quien actuó como un verdadero depredador, confundió nombres de personalidades y dirigentes cubanos, hasta el punto de desconocer al presidente del Parlamento de la Isla, Ricardo Alarcón.

De Cuba únicamente conocía de los clichés reiterados de El País, como “en la nación caribeña gobierna una dictadura” y “el régimen está perdiendo su halo de símbolo y empieza a ser blanco de críticas también desde la izquierda”.

Precisamente esa última frase, reiterada una y otra vez por el cotidiano representativo del consorcio en quiebra Prisa, evidencia una vez más su engañoso propósito de autodenominarse de izquierda y agredir desde esa supuesta posición a Cuba.

Pero al contrario de lo que pretende, la línea editorial de El País, no sólo anticubana sino también contra Latinoamérica en general, ha conducido a ese periódico a una crisis de credibilidad sin precedentes y por supuesto cada vez menos influencia, a lo que se suma además la actual compleja situación financiera que vive.

Por cierto, no estaría mal que la respetada periodista Rosa Miriam Elizalde, quien labora para el conocido portal cubadebate.cu entrevistara en La Habana al corresponsal de El País, Mauricio Vicent, quizás en un restaurante de mayor prestigio, para que le contara de las andanzas anticubanas de ese cotidiano español en la Isla.

9 Comentarios »

Ernesto González dijo:

¿El País de izquierda?…es verdad, el país de España está a la izquierda de Francia y a la derecha de Portugal, es decir entre ellos…están hablando de Geografía ¿no?…

# 22 Mayo 2010 a las 21:31

José García Ibáñez dijo:

Algo de bueno ha tenido esta entrevista para mi. Me ha permitido conocer esta web y participar en ella. Escribo desde Catalunya y lo digo para que se me entienda lo que voy a decir. En el contexto europeo se considera que El Pais es un periódico de izquierdas. Siempre lo ha sido, pero a pesar de su claro posicionamiento antifranquista y su defensa de los valores democráticos nunca ha sido independiente. Quiero decir que siempre ha sido profundamente anticomunista. Cuando en las primeras elecciones democráticas en España, tanto del parlamento como de los ayuntamientos, se evidenció el peso del voto popular hacia el PCE (en España)y el PSUC (en Catalunya, desató una increíble campaña en la que atrajo a intelectuales y personajes populares que consiguió hacer bajar el porcentaje de votos de manera muy importante en las siguientes elecciones. Ha seguido igual, sin variar, hasta hoy. Desgraciadamente el movimiento cubano ha perdido contra el pensamiento único que se ha desplegado en Europa y por tanto en España. No es políticamente correcto hablar bien de Cuba y esto está siendo abonado por la mayoría de los llamados “intelectuales” en España, que siguen adornándose con la vitola de ser de izquierdas y son descaradamente de derechas, porque mi pregunta sería ¿donde está la izquierda? ¿donde estamos las generaciones de los años 60 y 70?

Pero volviendo a la entrevista. El supuesto periodista se retrata sobre todo en el párrafo en el que alude al acompañante de la Sra. Rosa Miriam Elizalde como un hombre de traje oscuro y antiguo, que es una auténtica metáfora despectiva y denigratoria. A partir de aquí, cualquier cosa que diga no tiene ningún valor.

Quizás en otro momento se podrá hablar de cómo recuperar la imagen ilusionante de Cuba. Hoy me toca felicitar a Rosa Miriam y al equipo que da soporte a esta página.

# 23 Mayo 2010 a las 5:01

Luis M. Domínguez Batista dijo:

El País está desprestigiado, o sea el diario El País, de España está desprestigiado y eso al parecer no les importa un bledo. Los desprestigiados se agrupan e incluso en alto nivel. Hay algo de menos prestigio que los que adoptaron la posición común hacia Cuba y estos, en España, tienen como vocero al País. En otra ocasiones hemos dicho que los imperiales mienten de oficio, acaso dicen una verdad de sus guerras, sobre sus economías, sobre la situación política real que enfrentan. El imperio es todo misterio y en España hay una libertad que asusta, porque mientras le hacen una campaña a Toledo por haberse puesto de palabras y de hechos al lado de Cuba, autorizan toda mentira sobre Cuba. Ahora fabrican una izquierda de la que ya deberán estar formando nóminas, una izquierda crítica. No piense nadie que la izquierda cubanA para ellos es el Partido Comunista, la Unión de Jóvenes Comunista, la CTC o la ANAP, la izquierda deberá ser para ellos algunas personas al estilo de Vargasllosa que niegan su ideología y sueñan con palacios donde puedan brillar a las anchas y conque se les rinda tributo donde lleguen vendiendo lo que la propia revolución les proporcionó. En MIAMI se concentra parte de los que habiendo compartido lugares de batalla hoy venden el arte y la intelectualidad al mejor postor despotricando sobre Cuba. Lo que les duele al País, es que encuentra los que no se venden y a esos les niegan su posibilidad de publicarles aunque sea un pequeño artículo. De la España de la resistencia tenemos mucho que ganar y de sus heroicos intelectuales que fueron echados durante el fascismo a la inmigración o la muerte mucho que agradecer y de esos tiene Cuba y España mucha historia de conjunto. Al parecer en españa hace falta que se publique Granma Internacional o que se inventen algo parecido.

# 23 Mayo 2010 a las 10:00

Lince Ibérico, (España) dijo:

José García, hola y bienvenido a esta ya tu página compañero, yo soy manchego y coincido con todo lo que has expuesto, pero además tengo que añadir algo, seguro que si has intentado dejar algun comentario en alguna ocasión en la página digital del País, habrás tenido más dificultades para hacerlo que acá, ¿no es cierto?. Efectivamente con el País ocurre algo parecido a lo que pasa con el PSOE, que siendo considerados de izquierdas allí, hacen: el uno un discurso y el otro una política de derechas. Es paradójico, pero esto ocurre como bien nos relatas desde la época de Felipe González. Desgraciadamente en España, todas las aventuras periodísticas cercanas a la izquierda, han fracasado, o las han hecho fracasar, y ahora lo más parecido a un periódico de izquierda que tenemos allí, por lo menos el más objetivo quizás sea el diario Público, que por cierto, es casi el único de allí que sigue ofreciendonos de forma puntual, información sobre lo que ocurre por ejemplo: en Honduras, y últimamente con bastante acierto desde mi punto de vista al menos. Lo dicho, bienvenido, yo ya hace algún tiempo que he descubierto esta página, y no paro de recomendarla, gracias a Internet ahora tenemos más herramientas para estar realmente informados y debemos aprovecharlas y divulagarlas. Salud a tod@s, en especial a los compañer@s cuban@s, a pesar de todo lo que nos intentan “vender” desde los medios de desinformación masiva, no lo consiguen del todo como podéis ver, se les sigue queriendo y admirando.

# 23 Mayo 2010 a las 14:11

Manuel dijo:

Ladran los perros, señal de que cabalgamos…

# 23 Mayo 2010 a las 18:37

Guillermo Perry Mojica dijo:

Me tomo la palabra de los Cubanos y les doy las gracias a los compañeros que me antecedieron en los comentarios, coincido con ellos, no importa desde cierto punto de vista hacia donde pretenden llevarnos los que acusan a Cuba de todo lo “malo” que hace en diversas vertientes de la vida de nuestra Revolución, sin embargo “una mentira repetida muchas puede convertirse en una verdad” reza una cita muy conocida en el ambiente de la subversión política e ideológica contra los países ya sean Socialistas o Progresistas o que definan sus ideas contra el Imperio, de eso se trata de hacer ver contra Cuba lo cruel que es su Dirección y su Partido, Yo estoy seguro de las respuestas contundente que nuestra compatriota les debió haber dado pues como Verdadera Periodista y Comunicadora es una excelente Revolucionaria y eso que no la conozco personalmente pero si he leído varios trabajos suyos y está bien definida con nuestro proceso entonces era de esperar del tal País una posición frívola y grosera hacia nuestra compañera y hacia nuestra Patria, eso pasa cuando se quieren congraciar con los amos, que desdichado es aquel que dice ser de una posición y sin embargo no toma un verdadero partido al cual dice representar.

# 24 Mayo 2010 a las 0:08

Bernal Valdivia dijo:

Al periódico El País
Le abrieron una brecha
Y giró a la derecha
Hasta su misma raíz
Le va a crecer la nariz
Por sínico y mentiroso
Por calumniar, por odioso
Por herir a los cubanos
Y ensuciarse las manos
Con el dinero mafioso.

# 24 Mayo 2010 a las 7:45

F. JUAN ÁGUILA dijo:

EL PAÍS PARECE NO TENER REMEDIO Y EL PERIÓDICO “EL PAÍS” TAMPOCO

También, cuando seguimos la mayoría de los “Medios” si somos capaces de hacer un “Hercúleo esfuerzo”, porque no es fácil esa actividad, nos preguntamos ¿cual es el remedio de España? Unirse a Portugal con lo cual está de acuerdo uno de cada tres dicen algunos .o uno de cada cuatro dicen otros.

El problema ya no es que el PTE Rodríguez Zapatero sea sustituido por otro miembro del Partido o convoque elecciones que los socialistas perderían. El problema estriba en que no se sabe quien ganaría unas elecciones porque no se ve alguien capaz de arrastrar “Votos útiles”

El Partido Popular mientras más “Miel de Abeja” arroja contra los socialistas menos credibilidad adquiere. Pierde votos, todo lo contrario a lo que esperan.

El pájaro se conoce….. enseguida.

Cada día se insiste más en la poca independencia de que goza el país en estos momentos.

Por tanto “el país” no tiene remedio y “El País” tampoco cuando tiene que envenenar para que alguien de los que antes no lo compraban lo hagan, al tener a Cuba en el candelero.

# 24 Mayo 2010 a las 11:57

Lisk dijo:

me sumo a la idea del compañero Patricio, que Rosa invite al “caballerito” de El País en La Habana, y que después nos cuente si personalmente es tan desvergonzado como en sus artículos anticubanos…

# 29 Mayo 2010 a las 0:42

Comisario a mi pesar

Por Jorge Angel Hernández

Me parecía poco probable que, luego de que nuestra conversación con el periodista Ramón Lobo, mientras almorzábamos en Madrid en el Café de Oriente, el viernes 14 de mayo, le diera pocas oportunidades de corroborar sus prejuicios políticos y su incapacidad democrática, el diario que lo emplea, El País, publicase nada de lo que allí se habló. El austero costo del almuerzo podía incluso justificar la decisión. Fue una de las inmediatas impresiones con las que Rosa Míriam Elizalde y yo bromeamos, además de con la desesperación del periodista porque jamás apareció el fotógrafo. En principio, me resultó incómodo descubrir que ni conocía ni anotó mi nombre, aunque basta colocarlo en la barra de cualquier buscador para llevarse al menos una idea. Luego, al escucharlo equivocarse con otros personajes de mucha mayor repercusión mediática, se hizo evidente que estaba tan desinformado, que dependía apenas de clichés al uso, que ni siquiera entró en temas considerados “difíciles” para quienes, según la norma de la galopante contrarrevolución, trabajamos por guión. Y era evidente, como la propia Rosa Míriam lo anota, que el guión de rigor estaba previamente escrito para una publicación en la cual fines predeterminados justifican cualquier tipo de medio. Que tuviésemos diferente criterio, y que al mismo tiempo no repitiésemos la línea de consignas oficiales (o sea, que tuviésemos opinión propia, diferente a la que decía tener) parecía un poco más de lo que estaban dispuestos a admitir.
A pesar incluso de que se le dieron datos, elementos, impresiones, razonamientos que daban testimonio —testimonio, insisto— del ejercicio de la crítica y las transformaciones internas cubanas, el señor Lobo prefirió convertirlas en un acto de “marketing político” y dio por sentado, además, que repetíamos un discurso oficialmente planeado. Le hablé de la publicación que edito —Hacerse el cuerdo—, que se coloca en web, para que comprobara el tono de las críticas que, dentro, se llevaban a efecto. Se mostró, en los pocos cruces de opiniones que intentó sostener, incapaz de demostrar sus criterios, desde luego contrarios a los que sostuvimos. Me pareció uno de esos periodistas, que también tenemos por acá, firmes en su objetivo de no apartarse de los planes temáticos ni de la construcción sintáctica prevista. Cuando más, como cuando recurrió a los chistes, su actitud fue de inamovibles prejuicios y opiniones monolíticamente construidas. Acaso le molestara a Lobo que, por mi parte, entrara en valoraciones de tipo sociológico sobre la supeditación de oposición por democracia que lleva a cabo toda la campaña internacional de injerencia en el socialismo cubano, es decir, la guerra directa contra la soberanía nacional; y acaso además le molestara escucharme definir, someramente, para no apabullar con sobredimensionamientos teóricos al desarmado interlocutor, qué es una verdadera oposición, un grupo de presión y cómo se comportan los casos referidos, de los que poco conocía, en la sociedad civil cubana. Y estas cosas, mire usted, también las he estado publicando en web. Pero, es así y solo así, cuando las conclusiones están dadas antes del debate, no hay nada más seguro que ignorar.
El señor Lobo, de acuerdo con la habitual norma del diario que lo emplea, no circula ideas, sino constructos ideologizados, no ofrece a sus lectores verdades, sino mentiras insidiosas, amén de un aprovechamiento banal de la apariencia. Busca desacreditarme por la antigüedad de mi ropa, por su color, por la ubicación geográfica del lugar donde vivo (ya que la asociación cuyo comité de escritores presido no es “local”, sino nacional: se trata de la UNEAC (Unión de escritores y artistas de Cuba, con sedes de rango similar en todas las provincias del país), cargo que se ocupa por elección de sus propios miembros y no por designación de nadie y por el cual no se recibe retribución económica alguna. Y prueba además a desacreditarme con una absurda paradoja: me considera un comisario listo para socorrer a Rosa Míriam, entrenado para que “no surjan los grises” en la charla. De no haber sido un ignorante extremo de nuestras circunstancias, el periodista se habría ahorrado el ridículo de fallar un penalti sin portero.

Claro, que todo puede resolverse publicando el contenido de la conversación. Si tanto defendemos la verdad, pongamos la verdad en blanco y negro, sin los grises de la adaptación del periodista, empleado de El País. Pudiera verse entonces el tono de intercambio, el argumento en su expansión posible. Si el bloqueo, no embargo, como escribe, es pretexto, que lo quiten y ¡ya!, ¡a la porra el sistema caduco!, ¿No es verdad? Y, por si no fuera suficiente, pudiera comprobarse que fueron tres los chistes que cruzamos. Primero, el que él evoca una vez que se le han contestado la mayoría de sus inquietudes; consistía en el clásico panorama de varios jefes de estado que llaman al diablo, al infierno, y reciben altos costos por el concepto de larga distancia, en tanto la llamada de Fidel (Castro) resulta ser local. Contado, sí de su parte, con excesivo alargue de la situación y poca gracia. Un chiste de antiguo repertorio, como con facilidad se aprecia, cuya autoría adjudicó a su colega Mauricio Vicent. El segundo chiste se lo ofrecí de inmediato, lo he publicado incluso, y se resume a partir de que, luego de hibernar por siglo y medio, Gorbachov vuelve a la existencia a mediados del siglo XXII y, tras numerosas preocupaciones, pregunta qué ha sido de esa isla del Caribe que insistió en seguir hacia el comunismo. La respuesta es: —No se preocupe, Mijaíl, que eso está al caerse. El tercero de los chistes lo cuenta él mismo en su amañada reseña y lo hizo al final, cuando estábamos a punto de levantarnos y él seguía insistiendo en marcar el teléfono de su fotógrafo.

El trabajo de Lobo, contrario a lo que le adjudica a Rosa Míriam Elizalde, no es difícil: puede mentir arteramente y seguirá siendo considerado un portador de serias opiniones; puede desconocer la libertad de opinión y seguirá siendo aceptado como un exponente de la diversidad; puede discriminar al otro por la elección de su ropa y seguirá siendo aceptado como un controlador del juicio; puede ser un analfabeto político y seguirá siendo instructor de concepciones altruistas (nos confesó que era de izquierdas); puede comportarse como un perfecto ignorante y seguirá sintiéndose un ente superior. Este señor periodista no sólo ignora mi nombre, sino mi obra literaria, publicada en Cuba y no muy complaciente que digamos. Allí debía ir, para que se entere de cosas que tal vez rompan su esquema. Pero leerse algo, de repente, acentuaría no sólo su cuota de ignorancia, si no la certeza de que lo que estoy diciendo responde a un ejercicio vivo, latente en la bloqueada Cuba que vivimos. Y hay mitos que no se pueden arriesgar, a menos que se esté dispuesto a enfrentar el peligro de despido.

Si, por mi parte, dudaba de que El País publicase nuestra conversación, seguro estoy de que no se tomará el trabajo de incluir en sus páginas ningún comentario de respuesta. Es algo a tal grado opresivo, violador de la libertad de opinión y el derecho al ejercicio democrático del criterio, que por sí mismo se impone. Por paradoja básica, es la expresión del temor de quien se sabe con suficiente poder como para hundirse en el caos si lo pierde. Un monopolio sólo admite lo que a su monopolio beneficia. Un alienado, neopanglosiano feliz con su soldada, no admite más que lo que el monopolio del cual es propiedad está dispuesto a admitir. Son, en efecto, conductas muy antiguas, oscuras, comisariadas por la norma del lobo que de periodista se disfraza.

Ramón Lobo, El País, y la mojiganga periodística

Antonio Rodríguez Salvador

Rebelión

Imagino que a Jorge Ángel Hernández –quien sin dudas es el escritor cubano que más ha teorizado sobre el misterio de lo cómico– de vez en cuando le brillen los ojos y se le escape un sarcasmo, al recordar esa suerte de antientrevista perpetrada en su contra por el señor Ramón Lobo el pasado 21 de mayo en la contraportada de El País.

Como bien lo conozco, sé cuánto nos divertiremos al evocar la estampa de agente 007 –que con traje del 50 va por todo Madrid encañonando a la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde- con que cuasi lo dibuja el susodicho corresponsal de guerra Ramón Lobo.

Y realmente no sé si de pronto el reportero está padeciendo esa clase de psicosis común entre los veteranos de guerra, tantos años cubriendo tiroteos por todo el mundo puede haberle dejado algunas secuelas; en cualquier caso algo raro tiene que estarle ocurriendo, pues de pronto también le ha dado por hacer de juez entre lo que es cómico o no.

Claro está, Jorge Ángel pudiera recordarle aquella máxima de Luigi Pirandello: “el artista ordinario se fija en el cuerpo solamente”, pecado que comete Lobo una y otra vez, según veremos, y así no solo la ganada autoridad de Jorge Ángel en la materia permitiría condecorar a Lobo con el título de latoso, sino que el certificado estaría avalado asimismo por los clásicos.

Porque veamos cómo es Lobo quien en verdad se pone un traje oscuro y fuera de moda, en realidad una camisa de once varas, pues de pronto le asienta muy bien aquello de zapatero a tus zapatos. Si reviso el magnífico ensayo La risa según Bergson, escrito tiempo atrás por Jorge Ángel Hernández, descubro que la carcajada puede ser un correctivo para quien se adjudica cualidades que no tiene; una suerte de vacuna contra la pedantería.

Para llegar a lo concreto, le cuento algunos de los aullidos retóricos de Lobo, en una entrevista donde habla mucho más que la entrevistada. Veamos entonces un par de manipulaciones bien baratas, por lo fácil que son de desmontar:

Escribe el corresponsal de guerra: “Las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad”, y a continuación pone punto y seguido, y coloca el nombre de Rosa Miriam Elizalde. Así, mediante el uso de un elemental recurso cohesivo pretende confundir al lector, haciendo creer que la frase fue dicha por la periodista cubana.

Otra perla, esta por demás subrayada en un recuadro: “La periodista cubana lleva una web oficial, pero aquí no se libra del acompañante”. Eso escribe Lobo, pero ¿acaso estuvo siguiendo a Rosa Miriam Elizalde por todo Madrid como si fuera un vulgar paparazzi? ¿Será esta la desinformación elevada al cuadrado? ¿Tiene Lobo conexiones con la policía secreta española? ¿O es que en realidad el agente secreto es él, y no Jorge Ángel Hernández?

En fin, cierra Lobo su anti-entrevista con un chiste sobre la falta de ideas, pero caramba, si gracias a su retórica vacía, amén de jocosas contradicciones de su discurso, él mismo ha probado tener muy pocas, y estar en desacuerdo con ellas.

Dice Bergson: “Lo cómico es más bien rigidez de gestos que rigidez de aspecto”; y vean ustedes si Lobo no recuerda acaso esa clase de fonomímicos que doblan discos fuera de revoluciones: lo imagino, incluso, enfatizando con dedo papal lo previamente grabado, mientras da pataditas de chaplin a 18 cuadros por segundo bajo la mesa del restaurante. Pero en realidad es un fonomímico muy mal curtido, huelga decirlo, porque sus labios ni siquiera consiguen elemental sincronismo, demasiadas son sus pifias e ignorancias: de modo que la risa no proviene de su arte, sino del soberano ridículo que a los cuatro vientos proclama gracias a El País.

Una y otra vez viaja del sesgo al cliché, de la peyoración, a la bufonada. Así, el escritor no come una pizza: la devora. Es el encargado de que no surjan los grises, pero Rosa Miriam lo deja hablar para ella comer. Por último, a Lobo la realidad le parece poco digna de la noticia: Por ejemplo, el bloqueo norteamericano (que él sustituye por la palabra “embargo” hasta cuando opina la periodista cubana), son las palabras de siempre.

En cambio, Rosa Miriam Elizalde da una clase de argumentación en el poco espacio que deja ese lobo periodista que, al menos en este reporte, ha derivado en pobre caperucito. Y por qué la entrevistaron entonces, podría preguntar cualquiera de buena fe. Simple, porque los de El País necesitan seguir presentándose como campeones de la “democracia”, la “libertad de expresión”, y todos esos humos con que enmascaran su cada vez más intragable retórica absolutista.

Es tal el creciente descrédito que padecen –por causa de un periodismos amarillista, un discurso apocalíptico, inflamatorio y demonizante– que ya no pueden sostener más su famoso eslogan de pluralidad y vocación izquierdista.

Ni acaso tornar creíble el nombre de su periódico, que en vez de El País, pudiéramos llamar por ejemplo “La Colonia”. En sus apuros financieros han tenido que hacer como Doctor Fausto, vender su alma al diablo, y ahora sus directivos tienen que parar la oreja para atender dictados de Berlusconi o Wall Street.

Por otra parte, quien someramente revise los artículos que sobre Cuba, Venezuela, Bolivia, o cualquier otro país del ALBA publica El País, le quedaría muy en claro que, cuando menos, la pluralidad que anuncian resulta bastante singular. Más fácil, sin embargo, les resulta explicar por qué continúan llamándose de izquierda. Y esto es porque en su caso pueden despojar la palabra de sus connotaciones políticas tradicionales, y dejarla solo en sinónimo de lo siniestro.

Ramón Lobo se hizo la lobotomía

(O Cómo un periolisto de “El Pís” se queda en pelota)

Carlos Tena | Para Kaos en la Red | 24-5-2010 a las 21:19 | 344 lecturas | 9 comentarios

www.kaosenlared.net/noticia/ramon-lobo-se-hizo-lobotomia

A estas alturas del partido, reclamo para mí el derecho a soltar una gilipollez cada equis años, renunciando al record de Bibiana Aido, Zapatero o Patxi López (ese al que un día preguntaron si sabía el principio de Arquímedes y contestó ¿”Cuál de ellos”?), y llamaré a un tal Ramón Lobo periodisto y periolisto (periodista dista mucho de la realidad, y listillo sea más exacto), como corresponde al típico menordomo del imperio Prisa, que trata de ser original y heterodoxo, quedándose en un territorio más que trillado, adornado con la ortodoxia del siervo que intenta ser gracioso con un chiste, dice, de ¡¡ Mauricio Vicent¡¡, colega que tiene tanto gracejo en su conversación habanera, como sensualidad la presidenta Esperanza Aguirre cuando se disfraza de sevillana.

No soy lector de el diario “El Pís” por varias y profesionales razones, entre las que destaco mi negativa a dejar un euro en las arcas del Jinetero Polanco (mi dinero, además, no contribuirá de esa manera a que Rosa Montero y Primo de Rivera se compre un nuevo doberman), a tragarme páginas repletas de publicidad mendaz, inútil y agresiva, a tener que comentar una editorial para mentes turbulentas, o a buscar inútilmente a un colega que pudiera al menos darme el alegrón de imaginar que Haro Tecglen sigue dando frutos.

Lo malo de Internet es que, de cuando en vez, se me llena el correo con mensajes de amigos/as del alma, en los que adjuntan, casi siempre, archivos que contienen informaciones aparecidas en diarios como el mentado, que han causado su zozobra, rabia y decepción. Les suelo responder que “La cólera es emotivamente comprensible, pero intelectualmente nula”, llamando a su conciencia para que dejen salir del armario al Voltaire que todos llevamos dentro, con ánimo de que apliquen el sentido del humor ante casos como el del Lobotomizado Lobo, cuya más reciente intervención quirúrgica (de mínimo acceso dada su condición de periolistillo a la Vicent), fue voluntaria y entusiasta, una vez que supo que dicha operación acabaría con su padecimiento cerebral.

La lectura (rápida, porque es insufrible) de Cuadernos de Kabul, que el tal Lobo escribió tras su experiencia en Afganistán como corresponsal del ejército mercenario de los USA, no deja resquicio en mi convicción de que el infortunado juntaletras sufrió alguna lesión tras un ataque talibán (se supone que los agresores habían leído ese diario), quedando gravemente afectada su capacidad de comprensión y análisis de la realidad circundante.

Como es sabido, esa cirugía, que dejó a Lobo sin las conexiones de la corteza prefrontal del cerebro, fue utilizada en el pasado para tratar una amplia gama de enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, la depresión o trastornos derivados de laansiedad.

Una pretendida entrevista a la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde, repleta de opiniones (es un eufemismo) del tal Ramón (que no de respuestas de la colega citada), de tópicos y de una torpe mala baba que quería parecer ironía, fue el motivo, la pasada semana, de que mi buzón apareciese abarrotado de protestas.

Desde estas páginas, animo a Lobo a que vaya a Cuba en cuanto pueda, con objeto de que recupere el espíritu periodístico que trató de aprender cuando era joven (rigor, veracidad y objetividad), y que se deje de imitar malamente, repito, al pobre Mauricio, cuyo mejor chascarrillo es el que él mismo corresponsal suele contar a gritos cuando, tras una buena comida, adobada con buenos caldos, suelta a los cuatro vientos:

– ¡Es que nadie me entiende¡ Si hablara bien de este país (Cuba), me echarían de “El País”

Y nadie se ríe, porque las verdades dramáticas no tienen ninguna gracia, aunque las cuente el propio condenado.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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3 respuestas a Persecuciones y amenazas, como el manual exige

  1. Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Este sitio se presenta realista. Es bueno entender que se tiene confianza en la palabra y que se brinden espacios. España y Cuba tienen mucha historia juntas, desde que muchos ilustres españoles como aquel Miró Argenter,que fue lugarteniente del insigne Antonio Maceo en la invasion a occidente, en las luchas por la independencia en los años finales del siglo XIX y tantos que han compartido suerte con el pueblo cubano desde que en la lucha por la república cubanos y españoles vertieron sangre juntos.

    No cabe sino a todo buen cubano y a todo buen español considerar de las dos patrias una sola cuando a compartir suerte se nos llama. Así como los comunistas cubanos tuvieron un día la osadía de formar un destacamento e irse a la España agredida a luchar por su república, hemos tenidos amigos españoles muchas veces aquí compartiendo suerte y no serán estas las últimas.

    El mundo está abocado a constituirse, más temprano que tarde, como díría el iludstre Salvador Allende, en una sola nación que será síntesis y orgullo del ideario mundial y la concreción más avanzada de la raza.

    El camino está mindo de peligros. Todo apunta a que nos pondrán delante una dictadura mundial por la fuerza y que la clase burguesa no entregará la nación de forma pacífica sino que esa nación universal habrá que formarla con mucha lucha y con muchas ideas. A ello habrá de contribuir toda la conciencia humana y humanizante, venga de la supuesta izquierda que algunas veces se nos parece a la derecha, o venga de una izquierda democráctica y humana que es la que necesitamos.

    Estar a la caza de lo mejor, sumarno a ello y avanzar deberá ser la palabra y la acción de todo el ser humano que ame un poco lo que necesitamos.

    Hasta más ver amigos.

  2. Yago Mendez dijo:

    Ja, ja, ja. No esperaba menos.

  3. Pingback: De la actualización del modelo socialista cubano. Novena imprescindible | Ogunguerrero

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