Reservas naturales en disputa: Apocalipsis soon

Jorge Ángel Hernández

Dos clanes peruanos disputan al Estado la propiedad de Machu Pichu, complejo arquitectónico declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1983; argumentan que poseen sus títulos desde 1944, refrendados ante notario, a pesar de que ya existía la ley que consideraba al Estado el propietario de las reservas arquitectónicas. Desconozco sobre qué bases se hizo el registro notarial, pero no es extraño que en estos momentos se puje por privatizar una zona de atractivo mundial, con perspectivas ciertas de negocio. Paradójicamente, para justificar los intentos de privatización, se usa la defensa de la ecología, la promesa de salvaguardar el medio ambiente. Paradójicamente, además, el Estado peruano, ejemplo de carrera privatizadora en medio del contexto del neoliberalismo, resiste a los reclamos de las familias Abrill y Zavaleta.

Se trata de familias, no de monopolios, lo que establece cierto orden lógico a la paradoja.

En otra latitud, el Ártico, territorio que había permanecido libre de títulos de propiedad, aunque sí más o menos ocupado bajo diversos camuflajes y objetivos, recibe un nuevo toque de intensificación de su disputa por dos de las cinco naciones que aspiran al reparto: Rusia y Canadá (el resto del “quinteto ártico”: EU, Noruega y Dinamarca). La cresta de Lomonosov, una dorsal oceánica de su corteza terrestre, se halla en peligro de recibir los embates de maniobras militares canadienses y de brigadas del Ministerio de Defensa ruso.

El reclamo de propiedad ruso, que desde la perspectiva geográfica se fundamenta en la continuidad de su plataforma, se remonta a 1948, época en que fuera descubierta por los soviéticos.

Se trata, en ambos eventos —Machu Pichu y el Ártico—, de episodios en la carrera por el reparto de los últimos territorios del Planeta, algo prefigurado por Lenin en su teoría del Imperialismo. Se religan, en las actuales circunstancias globales, el impulso privatizador con la expansión imperialista. No hay entre ellos correspondencia, al menos si entendemos la privatización también en niveles de la sociedad que están siendo estrangulados por el capital global y el crecimiento de su injerencia monopolista. En tales circunstancias de peligro tangible, el individuo de la última fase del imperialismo solo puede aceptarse por sí mismo, ajeno a la contribución social, desesperado ante la perspectiva de su sobrevivencia en medio de la ruina de otros. De ahí que acuda a tópicos legitimadores de conservación. De ahí que se escude en una ética al mismo tiempo suprafilosófica —predica lo contrario de lo que se practica— e infrafilosófica —camufla la depredación natural como condición humana de sobrevivencia—.

Las dataciones para la legitimidad en ambos casos provienen, casualmente, de la década del cuarenta del siglo XX, compulsadas por el fantasma de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Es un dato que no debemos dejar de asociar. A partir de entonces, las guerras de expansión van a combinar sus estrategias con procesos de inducción mercantil. Y así pues, si el turista global acude a los últimos reductos de conservación cultural del Planeta, plantemos sus beneficios inmediatos; si de cualquier modo el deshielo hará su entrada triunfal en la historia de la humanidad, ocupemos las rutas y llevemos adelante las nuevas guerras del Peloponeso.

El espíritu de regeneración del capitalismo, alabado por muchos y hasta reconocido por otros como de inevitable superior talante, va demostrando que depende solo del agotamiento de su propio entorno. Su desarrollo es también la epopeya de la destrucción de los medios de vida de la especie. Apocalipsis soon, mal que nos pese. (Al menos si no sabemos evitarlo ya).

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
Esta entrada fue publicada en El Diario que a diario y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s