¿Quiénes se revuelven con intercambio EEUU-Cuba?

Jorge Ángel Hernández

La agencia Insight Cuba desespera a David Rivera


La llamada línea dura de Miami, compuesta por políticos de pocos escrúpulos que abiertamente negocian con sus cargos públicos, se ha desenfrenado con la posibilidad de que aumenten las relaciones entre cubanos radicados en EU y sus familiares en Cuba. Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y David Rivera, han emprendido gestiones legales para conseguir restricciones extremas al intercambio entre ciudadanos. Las noticias se han ido sucediendo, unas con más publicidad, como la del desfile de las Damas Cristianas hasta las oficinas de Díaz-Balart en Miami Dade, que proporcionó insultos y violencia a las televisoras, y otras, como la propuesta de reforma a la Ley de Ajuste Cubano de David Rivera, con retardada divulgación y, al parecer, una estrategia inicial de dudoso éxito.
La Agencia de viajes Insight Cuba ha promovido ya la primera excursión a la Isla y ha dejado en evidencia, como ocurriera antes con Olga Tañón en vísperas del Concierto de Juanes, que la propaganda con que conviven no se corresponde en nada con lo que se encuentran, incluidas las carencias y los errores institucionales que se han ido anquilosando en nuestra práctica social. Lo cierto es que el intercambio directo con nuestra población no va a dar como resultado una mayor subversión interna, que bajo el apelativo de libre información y libertades a la sociedad civil promueven desde el Congreso, sino una revelación de que existimos en una verdadera sociedad en transición, sin lujos de consumo pero con pleno derecho a la inclusión. Una sociedad que ha aprendido en vivo, y desde hace más de medio siglo, el valor de la educación, de la cultura, de la salud, de la participación activa en las cuestiones que deciden su futuro, aunque en buena medida pacte con el asistencialismo estatal para redimir la fatiga y las carencias.
La camisa de fuerza de la Ley de Ajuste cubano —que se declarasen refugiados políticos para obtener el estatuto de nacionalización— ha comenzado a dar muestras de su envejecimiento, de lo raído de su tejido y de lo podrido de sus costuras. Simplemente se rompe al escuchar que declaran que emigran por problemas económicos, como lo señalara Fidel Castro años ha. Incluso aquellos que prefieren competir en normas capitalistas de producción, reconocen este hecho y, sobre todo, rechazan el secuestro de la política y sus prácticas públicas por parte de grupos e instituciones de lucro con el dinero del contribuyente estadounidense. De ahí que se haga necesario cambiar la taya de esa camisa de fuerza, recrudeciendo las condiciones a cambio de mantener la agresividad tradicional en la propaganda negra contra la revolución cubana.
Se hace entonces cada vez más claro el verdadero por qué de la Ley de Ajuste Cubano, del infinitamente condenado Bloqueo, y de la constante injerencia que desde sus corruptas oficinas se promueve. Su política, fundamentada en estatutos trasnochados, no resiste el razonamiento lógico de la ciudadanía. Y es de pensar, a fin de cuentas, dónde se halla verdaderamente la sociedad civil que necesita mejor información, más libre acceso a sus necesidades y más voluntad de decisión. Si personas honestas que vienen a dar algo de sí al “sufrido pueblo cubano” descubren que la cosa es distinta, su percepción como sociedad civil ha de cambiar, en aras de lo justo, centrándose cuando más en las no pocas restricciones que nos ciñen y que gradualmente deberán eliminarse.
Por su parte, la norma valorativa cubana rebasó hace bastante el tabú de las relaciones entre quienes residen en la Isla y quienes viven en EU. De hecho, muchas planillas están retirando de su recopilación informativa datos que más adelante serán necesarios, solo para que no se creen reminiscencias de tiempos en que estas medidas fueron de la necesidad al extremismo.
Las argumentaciones de la política injerencista estadounidense hacia Cuba penden de hilos anquilosados, de tramas mantenidas a la fuerza a pesar de que su diseño es propio de los escenarios de la Guerra Fría. No han asimilado los cambios, de ahí que el accionar ciudadano, conjuntamente con las normas de la competencia comercial y política, les cobren el retardo. Y que sea tan violenta, y tan desesperada, la reacción de quienes ven en peligro sus millonarias partidas presupuestarias.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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