En el mismísimo fin del mundo

Crónica de un viaje a Venezuela
Arístides Vega Chapú

Carretera de Maracay a Camatagua


(entrega exclusiva para Ogunguerrero)

Una semana de estancia en Maracay fue suficiente para dejar amigos con los que intercambié direcciones de correo electrónico y teléfonos antes de emprender viaje hacia otro municipio del estado, llamado Camatagua.
Para los cubanos que nos creemos poseer las mejores playas, las fábricas y hoteles más grandes, el cielo más azul y hasta el sitio que aseguramos es el fin del mundo, Camatagua sería una gran decepción. Pues el llegar allí es suficiente para saber que no hay otro fin del mundo, que es al menos este el de verdad.
A Camatagua llegué el domingo 29 de mayo y ya el lunes era amigo de los cubanos que como médicos o en la misión deportiva cumplían su colaboración en estas tierras en las que creí no encontrar a ningún paisano. Con ellos, todas las mañanas, tomaba un café de verdad que ellos mismos colaban en el CDI.
También me hice amigo de Javier, el cura. Su Iglesia custodia la Plaza Bolívar y queda exactamente frente al hotel en el que estaba hospedado. La iglesia es el centro de la vida social de este pueblo, pues son pocos los que no asisten a misa. Javier fue operado por los médicos cubanos y desde entonces ha puesto su fe en función de que su comunidad disfrute y defienda de los nuevos cambios que se llevan a cabo en un sitio tan apartado y olvidado como Camatagua que por primera vez cuenta con atenciones médicas, deportivas, culturales y educativas, me dice casi de carretilla.

Con el cura de Camatagua y Héctor Figueredo, el operador cultural de Camatagua


También cuento con la amistad de Heriberto, el joven operador cultural que vive orgulloso de cuanto hacen culturalmente en el pueblo. Él no es nacido aquí, vino a este pueblo a probar su vocación y posibilidades ha tenido.
Con él visito la comunidad Brisas de la California, a unos kilómetros de Camatagua y en su Casa Comunal exhibimos Martí: el ojo del canario, la excelente película de Fernando Pérez.
Les converso sobre el talentoso director del filme, de José Martí y de la visión de este sobre la cultura y la lectura específicamente.
Terminada la película una mujer llora. Le pregunto y no puede hablar por los sollozos. Finalmente me confiesa que la película es muy emocionante y que ella comparte el mismo drama de la familia de Martí. Mis padres son escuálidos y sufren porque yo estoy con Chávez, termina confesándome.
Esa noche habíamos sido invitados a la casa de Manuel, un trabajador del Gabinete Cultural cuya finca es cercana a la comunidad de la California. Nos muestra, con orgullo, primero los animales que cría y luego los sembrados, para finalmente mostrarnos su amplia casa.
Tomamos cervezas después de cenar y sobre las diez de la noche y pese a que aún había muchos temas que conversar, el cansancio se hizo evidente y se repartieron las camas. Yo pedí dormir en una hamaca, ya que nunca lo había hecho. Tardé en dormirme por los mosquitos pero cuando lo logré no me desperté en toda la noche hasta que sobre las cinco de la mañana un fuerte aguacero hizo que me levantara para no perderme el espectáculo de ver caer tanta agua, a esa hora del amanecer, sobre una pradera verdecida.

Vega Chapú en la hamaca elegida para dormir... y escribir


Como todos dormían aún aproveché para escribir un poema que ahora me recordará para siempre que estuve en el fin del mundo y que allí me esperan varios amigos:

Estancia en Camatagua

Veía no llegar a nadie a la Plaza Bolívar,
por sobre la oscuridad
de las vacías calles de Camatagua,
sin el circular recorrido de provincia
alrededor de una glorieta ocultada por el follaje.
No es de noche, solo domingo
y los animales se aíslan.
Las hojas caídas de los árboles
crecidos para la horca
descienden como ingrávidas frutas
sobre la cabeza de los que se marchan a disfrutar
el mediodía de sus calurosas casas de barro.
Espero encontrar en las líneas de mi mano
este sitio.

El Monumento al valor del torero en la Plaza de Toros de Maracay, estado de Aragua


Confronte además:
En el estado de Aragua, camino al fin del mundo

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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