ABANDERADOs (del Catauro folclórico cubano)

Jorge Ángel Hernández
ABANDERADO, DA. s. // Quien lleva la bandera en desfiles; procesiones; comparsas carnavalescas o en los changüíes V. de las fiestas de Parrandas V. En las manifestaciones del folclor, el abanderado simboliza un valor específico que desborda el sentido semántico del vocablo. Puede adquirir un carácter solemne, ritual, o performático ad libitum. La presencia del abanderado en numerosas manifestaciones folclóricas es un elemento que pone en entredicho la tesis del doble nivel cultural alto-bajo.
ABANDERAR. v. tr. // Entregar la bandera nacional, o la que corresponda según las circunstancias, a las delegaciones políticas o los equipos deportivos que se disponen a participar en eventos y competencias, tanto nacionales como internacionales. Esta acción pone en evidencia hasta qué punto las sociedades modernas siguen siendo rituales en sus intenciones simbólicas, a pesar de que esta sea una característica adjudicada a sociedades “primitivas” y “atrasadas”.
ABANDONAR: v. tr. // Cuando el boxeador abandona su combate por superioridad del contrario. Se dice que perdió por abandono, aunque, en rigor, quien decide abandonar el combate es el entrenador.// El habla popular cubana utiliza estas expresiones para significar que alguien se ha visto forzado a abandonar a su pareja. Cuando un enamorado pierde por abandono gana un muy desfavorable criterio entre sus prójimos. Esto, dado por el hecho de que el entrenador decide hacer que el boxeador abandone el combate a causa de la insostenible superioridad del contrario. Se halla detrás de este uso comunicativo un pícaro, y a la vez sexista, concepto de la relación amorosa.
ABANICAR: v. tr. // Los narradores deportivos dicen que un bateador abanicó la brisa cuando éste ha fallado el swing, es decir, cuando no ha logrado impactar la pelota con el bate. // El habla popular cubana utiliza la expresión, por lo regular satíricamente, para designar cualquier fallo en las cuestiones de la vida cotidiana. // Golpear a alguien con la mano, por lo general una sola vez.
ABANICO: // Golpe. Manotazo. Este golpe, que por lo general se propina con la palma de la mano, semeja la trayectoria del swing que el bateador falla en el béisbol, aunque, a diferencia de este, sí se produce el impacto, considerado de menor envergadura. Hay, pues, una relación de contigüidad entre el abanico, que es una prenda femenina, delicada, y la supuesta baja intensidad de la agresión.
ABAÑUNCAR. v. tr. Abatir, dominar, someter. // Acorralar a alguien contra un muro o un obstáculo insuperable. Una vez asimilada la deformación abayuncar V., el vocablo sufre un nuevo cambio de letra. Esta deformación de deformaciones es más usada en la actualidad por el campesino en zonas de la región central de Cuba.
ABARATAR: v. intr. // Se dice de algo que presenta una pérdida notable de su valor de uso o de su calidad habitual, aunque no se refiera específicamente a su valor de cambio. El habla popular cubana sintetiza así el significado de la categoría económica precio para incorporarlo a un significado de valor social, moral, ético, o estético.
ABARROTAR: v. tr. // Se utiliza generalmente en su acepción de atestar de géneros un sitio, aunque la lengua popular cubana tiende a emplearlo para expresar que un lugar determinado se encuentra absolutamente repleto de personas. Los narradores deportivos suelen repetir con orgullo que el estadio V. “se ha abarrotado”. El ciudadano común, en su habitual ejercicio de análisis subjetivo, suele llegar a la forma redundante al expresar que el lugar “está abarrotado de personas”.
ABASTO. // Se utiliza en la expresión Dar abasto, generalmente en su forma negativa, es decir, No dar abasto: verse insuficiente para continuar desempeñando una tarea determinada por la circunstancia.
ABATIDO. // El habla popular cubana suele utilizar satíricamente la homonimia para convertirlo en la frase A batido, con la que se significa que la persona a la cual se alude consume solo ese alimento, o sea Vive a [base de] batido. En general adquiere un carácter satírico discriminatorio, ya que el consumo exclusivo de batido es forzoso, por pobreza o carencia. Este uso refleja una intención lúdica con el lenguaje que revela un mayor nivel de conocimiento consciente en el análisis subjetivo del hablante.
ABAYUNCAR. v. tr. Abatir, dominar, someter. // Acorralar a alguien contra un muro u obstáculo insuperable. Su uso está en vías de desaparición y permanece solo en algunas zonas de campo o de muy pequeñas poblaciones. V. su derivación apeñuncar.
ABDOMINAL. // s. f. Ejercicio físico que se realiza para fortalecer el abdomen o, según la expresión común, para Bajar la barriga V. Cada repetición del ejercicio corresponde a una abdominal, en femenino, estableciendo la relación significante entre la barriga y el tipo de ejercicio y no a partir de la coherencia genérica bajo la cual se ha hecho la síntesis, o sea: Ejercicio abdominal. Al decir, por ejemplo, ¿Cuántas abdominales haces sin parar?, el habla popular cubana sincretiza, mediante una elipsis, la acción y su objetivo básico.
ABECÉ: Alfabeto. // Conocimiento elemental, básico y requisitorio.
Confronte además:
A arranca pescuezo (del Catauro folclórico cubano)

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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