En Punto fijo, con mi amiga Lily Rodríguez

Crónica de un viaje a Venezuela

Muñecos de la exposición Simón Bolívar entre trapos y recuerdos, de Leonila de San Pedro

Arístides Vega Chapú
(entrega exclusiva para Ogunguerrero)

Mi amiga Lily Rodríguez que hace muchos años vive en Venezuela me había prometido ir a mi encuentro. Lily es escritora y periodista. Lleva años trabajando para la radio. Es santaclareña, aunque cuando la conocí en los años ochenta y pico ya vivía en la Habana.
La promesa de encontrarnos fue echa por correo electrónico, cuando aún yo no había viajado y la fue repitiendo con mayor o menor persistencia durante todo mi viaje. De una ciudad a otra la fui esperando. Asuntos familiares le habían impedido cumplir con ese deseo que ambos compartíamos.
Cuando ya no me parecía posible ese encuentro recibí una llamada el miércoles trece de julio en que Lily me aseguraba que viajaría hasta Punto fijo al día siguiente, bien temprano. Y tal y como lo dijo lo cumplió. El jueves, sobre las ocho de la mañana nos encontramos después de dieciocho años de no vernos.
Por lo que pasé mis últimos días en esta ciudad acompañado por mi estimada amiga que me trajo de regalo un documental realizado por su hijo Alejandro Victorero que es graduado de cine de la Universidad de los Andes, en Mérida. Alejandro tenía tres o cuatro años la última vez que nos encontramos en Cuba.

En La Estancia con Cesar Seco, Lily Rguez y otros participantes del taller

El viernes 16 de julio, último día de mi estancia en esta ciudad, organizamos una lectura de poesía en los jardines de la Estancia, una espléndida residencia que perteneció al Gerente General de PDVSA, antes de ser intervenida por el gobierno venezolano.
Ahora, el exclusivo lugar, es un espacio para la cultura y el encuentro. Los amigos me hablan con orgullo de ese privilegiado sitio con vistas al mar que es de todo el pueblo. Y se nota ese sentido abstracto y desdibujado de que algo es de todos, por cierto deterioro y descuido de la enorme casa
En La Estancia, por esos días se inauguraba la exposición “Simón Bolívar entre trapos y recuerdos”, la historia de Bolívar en muñecos confeccionados por la artesana Leonia de San Pedro.
Como era ese mi último día en Punto Fijo me permitieron entrar al salón de exposiciones para disfrutar de la muñequería que cuenta la historia del prócer venezolano.
Los muñecos de trapo que pudieron ser vistos a partir del domingo diecisiete de julio, fueron realizados con cuidadosas expresiones que lo personalizan, expresiones logradas con mínimos detalles; una puntada, una ceja bordada con cierta caída, ojos bordados expresivamente o simplemente un mínimo punto. Con el vestuario y los accesorios de la época.
Aún sin terminar su montaje impresiona por el trabajo tan creativo y minucioso de la artesana que pude personalmente conocer y felicitarla.

Noche de la despedida con el grupo que participó en el taller saobre la promoción de la lectura, en Punto Fijo

Esa noche nos encontramos todos los que habíamos compartido en esa semana la experiencia del taller de promoción de la lectura en casa de una profesora que había participado en el mismo para compartir de un asado traído por un amigo colombiano llamado Juan Camilo, chef de profesión y esposo de una de las participantes en el taller, la inquieta e inteligente Mónica que permaneció los primeros dos días de nuestro encuentro muy callada para en el tercer día contarnos, con toda emotividad, parte de su rica experiencia comunal en barrios marginales de su país.
Esa noche regresé al hotel sobre las once y media de la noche. Aun me quedaba hacer mi equipaje.

La Estancia, residencia del Gerente de PDVSA. Al ser intervenida pasó a hacer una institución pública para la Cultura


Un taxi de la compañía aérea Santa Bárbara, por la que me habían reservado pasaje dos meses atrás, había quedado en recogerme en el hotel sobre las tres de la mañana.
Y es que el día anterior a mi viaje me habían avisado que la línea aérea había quebrado por lo que un taxi me recogería para llevarme hasta el aeropuerto de Maracaibo de donde viajaría a Caracas por otra línea aérea.
Después de cuatro horas de viaje, el taxista me dejó en el aeropuerto a las siete de la mañana y a las nueve y cuarenta y cinco estaba volando rumbo a la capital venezolana.
Confronte además:
Del poeta César Seco, Punto Fijo y de otros poetas aparecidos en la conversación

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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2 respuestas a En Punto fijo, con mi amiga Lily Rodríguez

  1. Juan C Recio dijo:

    Muy buenas las entregas, saludos
    JC Recio

  2. Myriam dijo:

    Que bueno el recorrido y que bien tus narraciones. Creo que fue muy productivo tu viaje

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