Oyendo a Benny Moré en un lugar llamado Níjar

El poeta cubano Alexis Díaz Pimienta me envía uno de sus homenajes a Benny Moré, el poema “Oyendo a Benny Moré en un lugar llamado Níjar”, de su libro En Almería casi nunca llueve (Qüasyeditorial, Sevilla, 1996, Ed. Abril, La Habana, 2004). Acostumbrado a la controversia fraternal, a ese impulso inimitable del repentista que solo necesita una chispa para volcar los impulsos de su imaginación y su talento, Alexis responde a mis secuencias para Benny con este texto, con el que Ogunguerrero se siente más que complacido.

Oyendo a Benny Moré en un lugar llamado Níjar

Alexis Díaz Pimienta

No trae recuerdos.
Benny Moré no trae recuerdos.
No dice nada sobre el barrio en el que convivimos
(convivencia de calles, árboles,
piedras sobrevivientes de sus pasos alcohólicos).
Benny Moré murió cuando yo estaba naciendo.
Mi padre y él se emborrachaban juntos.
Oír a Benny Moré en un lugar llamado Níjar
nada tiene que ver con mi afición al llanto,
con la nostalgia que siempre dan los viajes,
con nosotros.
No trae recuerdos.
Benny Moré no trae ningún recuerdo.
Benny Moré puso a cantar el hígado,
una tarde de agosto,
como un disco atrofiado,
hígado de jazz–band y de «conuco» triste,
hígado de marido insoportable,
hígado dando vueltas bajo la aguja
del alcohol y el tedio.
Ahora bebo, vuelvo a beber, contemplo el mar;
soy el único hombre que bebe, mira al mar,
y escucha a Benny en este bar de Níjar.
A través de los vasos miro bailar a Benny,
sus pantalones locos como velas al viento,
el bastón amenazando tanta cristalería.
Benny ha saltado sobre el mostrador
con sus ojazos de duende sabatino,
baila entre las copas sin que el bar–man lo vea,
bebe de la botella sin que el bar–man lo vea,
así se canta, Benny, anjaaaá!
así se baila, Benny, anjaaaá!.
Ahora pone el sombrero sobre la mesa y ríe.
Los anchos pantalones, la corbata alocada,
la leva como un grito dentro de un cuarto oscuro.
Benny ha roto dos vasos y han culpado a un cliente.
Así se baila, Benny, anjaaaá!
Benny abre la boca
y en cada caries cabe el Mediterráneo,
en cada hueco de la nariz,
en cada poro de su cara mulata.
No nos dejes sin mar, Benny,
detén tu hígado ya, que me da miedo.
No te tragues el Mediterráneo,
Bartolomé Moré de mil demonios,
vete ya de una vez, Bartolomé Moré de ojos saltones,
ya de una puta vez, Bartolomé Moré
vecino de mi padre.
Ya te he dicho que no me traes recuerdos,
que no me haces llorar, que no te escucho,
Bartolomé Moré de mil demonios,
Benny Moré de mil… ¡anjaaaá!

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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