Dios lo acoja a su derecha

Arístides Vega Chapú

Agustín de Rojas (Santa Clara 1949-2011)


Acaba de morir Agustín de Rojas (Santa Clara, 1949) y aún no me lo creo. Yo que me acostumbré a que saliera a mi paso como un fantasma, por cualquiera de las cuatro esquinas del parque Vidal de Santa Clara, con una nueva historia tan fantástica e imaginativa como las que dejó escritas (Espiral, 1980, Una leyenda del futuro, 1985, El año 200, 1990 y El Publicano, 1997) no me lo imagino ido hacia sabe Dios cuál de los cielos.
Porque lo cierto es que nadie tendrá hoy la certeza de su paradero porque para él no hubo otro trono que el que le reservamos los amigos, no hubo ciudad, ni verdad, ni pasado, ni presente semejante a los del mundo real, que es al final el único que conocíamos.
Él creyó más en esa otra estancia y por eso anduvo sin remilgos de que se le creyera o no de sitio en sitio, en espacios reales e inventados, contando historias como un juglar de ciudad. Anunció huracanes y tempestades y aguas crecidas y dijo lo que uno nunca hubiera dicho y lo que soñó la noche anterior al encuentro y lo contó como suceso cierto.
Yo que lo conocí de niño cuando él era entonces tan solo el hijo de Nenita Anido, la entrañable amiga de mi madre, que luego lo reencontré como el primer escritor que conocía personalmente y que finalmente me acompañó, con sus apariciones, en todos estos años, no sabría decir cómo acostumbrarnos a su ausencia.
Cómo decirle ahora a mi madre que no podrá volverse a sentar en un banco del parque, bajo la sombra del poderoso sol de las tardes, a escucharse uno al otro esas historias que solo ambos darían por ciertas.
A quién le muestro ahora el telegrama que conservo y que él me enviara a Matanzas en el difícil año ochenta y ocho: Condeno vil agresión, reciban toda mi solidaridad y amistad, Agustín, para que me crea que lo tengo guardado como una de esas flores que se conservan dentro de un libro.
Y tuvo razón en utilizar las palabras vil, agresión, solidaridad y amistad. Yo le aseguré varias veces que conservaba aquel telegrama como una prueba irrebatible de su lealtad a la amistad. Y él sonrió con esa picardía que tardaré en olvidar como uno de los gestos más ingenuos con que pueda un amigo encubrir su bondad.
Capaz que sea esta la última vez que lo cuente. En los años ochenta visitaba a Agustín en el barrio de El Condado, donde vivía en una modesta casita que tenía una pequeña sala donde había una mesa de madera vasta y encima una máquina de escribir. Al lado un pequeño escaparate en cuyo techo se subían sus dos hijas, entonces muy pequeñas, para lanzarse al suelo donde las esperaba una colchoneta bien extendida. Agustín escribía mientras conversaba conmigo y a la vez mientras las hijas se lanzaban al piso, una y otra vez. Por mucho tiempo creí que para escribir una novela era necesario tener dos hijas que no le temieran al peligro, una mesa y una máquina de escribir.
Ha muerto el hijo de Nenita Anido, el escritor de novelas que le hicieron ganar amigos, lectores y premios como el Premio David de la Uneac, en el año ochenta y el Premio Dulce María Loynaz en el mil novecientos noventa y siete. Ha muerto quien quiso ser un personaje y logró que todos certificáramos como cierta su existencia.

Arístides Vega Chapú, en la noche del domingo once de septiembre del dos mil once.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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8 respuestas a Dios lo acoja a su derecha

  1. Me enteré de la noticia temprano en la mañana, por un email que recibí de Cuba. Quienes fuimos sus amigos lamentamos mucho esta temprana muerte. Agradezco a quien escribió la hermosa necrólogica para quien fue, sobre todo, un gran ser humano.

  2. ogunguerrero dijo:

    Gracias, Daína. Acabo de llegar del cementerio, a donde acudieron sus hijas, su esposa, unos poccos familiares, funcionarios de Cultura y el PCC y un buen número de escritores de varias generaciones. Lorenzo Lunar ha despedido el duelo. Es difícil, sobre todo cuando sabemos que se encerró en una especie de eutanasia que acortó sus días.

  3. Sí, muy triste todo. Y con lo que él quería a sus hijas. No me lo explico. No me imagino siquiera cómo tiene que haberse sentido… Yo me quedé tan trastornada con la noticia que no he podido hacer nada en todo el día. Para colmo, acabo de releer mi mensaje anterior y me doy cuenta de que coloqué un acento donde no iba y repetí la misma palabra en apenas tres líneas. Pero ¿quién puede coordinar dos ideas coherentemente ante una noticia tan terrible?

    Muy hermosa y sentida tu nota, también, que acabo de leer ahora.

  4. Pingback: El encuentro que se nos quedó inconcluso, Agustín | Ogunguerrero

  5. 070777og dijo:

    No tuve la suerte de conocer a Agustín, pero dentro de mis amigos, muchos lo trataron y me convencieron que, a parte de ser el escritor que es, también recibía al ser humano. Apenas me enteré de su convalescencia, me puse al tanto. Alberto Sicilia, Juan Carlos O´Farril, otros me hablaron de su capacidad para comprender y enseñar. Baste eso para eximir cualquier aspecto en un hombre que no solo representa a la Literatura, sino a la sagacidad de los seres humanos. Su muerte será recordada, y no solo, recordada como una perdida, sino como un encuentro definitivo con Dios y con las sucesivas generaciones de artistas que ya lo lloramos y lamentamos su ascenso. Que no sean entonces dolor lo que nos una; que no sean los lamentos, que no sea la desventura.

    Oscar G. Otazo (Cabaiguán, 1977)

  6. Silvio dijo:

    Ogunguerrero:
    Me deja perplejo con eso de: “…se encerró en una especie de eutanasia que acortó sus días”. ¿Fue una muerte voluntaria?

    • ogunguerrero dijo:

      Lo primero fue que no confesó estar enfermo al resto de la gente. Aseguraba que tenía hepatitis y que haría reposo luego. Había dejado de ingerir alimentos y por último se negó a que le aplicaran medicamentos. El Pte de la UNEAC en persona tuvo que convencerlo para llevarlo al ingreso hospitalario y allí se negó, según me cuentan, a recibir medicamentos en vena. Aunque no puedo confirmarlo hasta ahora parecía tener afectado el pulmón y el hígado con metástasis.

      • SANDRO dijo:

        HOLA ,MI NOMBRE ES SANDRO POZO VERA , SOY AJEDRECISTA DE PROFESION,
        SIENTO CON MUCHO DOLOR , LA MUERTE DE UN GRAN AMIGO , DE UN GRAN MAESTRO DE LA VIDA , ,,

        ME ENTERE DE LA NOTICIA ESTANDO AQUI EN ESPAÑA ,,, ME PARECIO INCREIBLE EL PENSAR QUE NO IBA PODER HABLAR MAS CON AGUSTIN DE ROJAS , SENTADO EN UN BANCO DEL PARUQE VIDAL , COMO HACIAMOS SIEMPRE CUANDO REGRESABA A CUBA.

        SIEMPRE SE LE VEIA POR LA ACDEMIA DE AJEDREZ ,, COMENTANDO CADA PARTIDA QUE VEIA ,,, ERA UN FIEL AMANTE AL JUEGO CIENCIA,,,

        ES IMPOSIBLE PARA TODOS LOS AJEDRECISTAS DE VILLA CLARA

        EL NO RECORDAR

        AL GRAN AGUSTIN DE ROJAS ANIDO .

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