Una Hora de verdad con José Manuel Espino (II)

El escritor y sus conceptos
Arístides Vega Chapú

La Hora de la Verdad se nombra así porque cuento con la sinceridad de los invitados.
Arístides Vega: Espino, cuando escribes un libro, ¿hay alguien en quien piensas, hay una imagen, o varias que inspiren tu escritura?
José Manuel Espino: Cada libro tiene que ver con ciertas personas. No siempre me viene la misma imagen. Cada uno de ellos los he escrito pensando en alguien. Ese alguien no se repite. Sin embargo, mi madre, sin duda alguna, es la imagen más recurrente. Mi madre que ha confiado en mí, que siempre me ha apoyado. Que me hizo saber que viviendo en Colón podía escribir y ser conocido por ello. Ella me propicia muchas cosas, entre otras la tranquilidad de saber que ella se mantiene a mi lado con los pies puestos sobre la tierra, porque los míos no están ahí y eso me ayuda mucho.

AV: ¿Vives en Colón porque te tocó nacer allí, o ha sido tu decisión?
JME: Todo el mundo tiene una relación de amor-odio con su ciudad. Pero prefiero responderte con unos versos de Kavafis que a mí me iluminan mucho:
Donde quiera que vayas lo harás a la misma ciudad, no existe para tí fruta ni navío que pueda conducirte a ninguna parte.
Si hubiera vivido en la ciudad de Matanzas, o en la Habana, no creo hubiera logrado más de lo que hasta ahora he alcanzado. Colón ha sido para mí un lugar muy especial que me ha propiciado grandes ventajas. No es lo mismo ser un escritor en la ciudad de La Habana que en un pueblo pequeño donde todo el mundo te reconoce, se identifica, se siente parte de tu obra y aunque no lean tu libro se sienten en la obligación, porque eres el escritor de su ciudad, de decirte que eres el mejor, el que más disfrutan y eso es muy estimulante.

AV: Es esa pequeña vanidad que te puede propiciar ese pequeño lugar en que la gente sabe lo que eres y te lo reconoce y te lo comenta. Y eso verdaderamente propicia satisfacción.
JME: Y cercanía también. Porque te confieso que yo siento mucha cercanía. En las grandes urbes se pierde la posibilidad de conocer humanamente al escritor, aunque tengan los mejores libros, el mejor verso. El escritor de las grandes ciudades generalmente es anónimo. El compromiso mío con la ciudad está en la poesía. Increíblemente mi preocupación mayor con Colón siempre ha sido el nombre. Cómo le pusieron el nombre del almirante si no tenemos mar. Es algo increíble, debió tener cualquier otro nombre

AV: Pero quizás como se ha comprobado con otros hechos que no han sido como se han contado, ni como están escritos, el nombre de tu ciudad no tenga que ver con el Almirante. Quizás no sea el Colón de Cristóbal y en algún momento auditaron así y quedó para siempre, no sería la primera vez.
JME: Bueno, no tenemos mar pero lo que sí tenemos es la estatua con los cuatro leones para siempre.

AV: Espino, pero Colón es una ciudad atractiva, no es un pueblito, es una ciudad con cierta vida. Te lo pregunto porque he visitado mucho Colón pero han sido visitas muy cortas, pero en ellas me ha dado la impresión de que es una ciudad atractiva, con vida, un pueblo grande con aires de ciudad.
JME: Colón es un pueblo de campo.

AV: En el comportamiento de las personas.
JME: No, para que tú veas. Colón tiene mucha más nocturnidad que Matanzas. Tú visitas la ciudad de Matanzas y la de Colón y parece que mi ciudad es la capital de la provincia, porque tiene una vida mucho más activa, como es mucho más activa su vida nocturna. Es un pueblo en su trazado, en su diseño, en la manera en que las personas lo ven a uno y se relacionan entre sí.

AV: Me dijiste que cada libro tuyo está pensado en una persona distinta. Y me gustaría ahora saber cuál de ellos prefieres, que por algún motivo especial, que quisieras contarnos, lo distingas.
JME: Otras veces me han hecho esta pregunta y te confieso que cada día puedo nombrar un libro distinto.

AV: Acaso me estás respondiendo que nombrarías el último libro escrito.
JME: De ninguna manera. Más bien tendría que ver con la persona a quien está dedicado ese libro, en la persona en quien pensé cuando lo escribía. La relación que tenga o no con esa persona en ese momento determinaría mi respuesta. También influiría mi estado de ánimo en el momento de responder. Si yo pudiera elegir un libro mío pudiera ser Rantés vive en la otra puerta, porque es un libro que me recuerda a los amigos, que tiene que ver con Damaris Calderón, con Maria Elena Hernández, con esos maravillosos años de los ochenta y siete en que nos reuníamos en Pinar del Río y otras ciudades, con los demás poetas y la pasábamos tan bien. Con esa nostalgia veo ese libro y por eso le tengo cierta preferencia.

AV: Tienes que perdonarme esta pregunta que puede ser escabrosa o comprometedora para ti, pero no puedo dejártela de hacer. Eres muy a menudo jurado de concursos de literatura infantil y muy a menudo los ganas. También publicas muy a menudo. También te ocupas en el Diario de la Feria de testimoniar lo que está sucediendo en la Feria del libro habanera con la literatura infantil. Por tanto tu acercamiento con el género no solo tiene que ver con que eres una de sus figuras más importantes, sino además por tu activa participación dentro de lo que está sucediendo en cuanto a este género en todo el país. Yo cada vez que hago esta pregunta tengo respuestas encontradas, por eso me es muy atractivo preguntarte qué opinión te merece la literatura destinada a los niños que se está produciendo en estos momentos en el país.
JME: Yo siempre digo que de la literatura destinada a los jóvenes y los niños es una de las más vivas y activas dentro de la actual literatura cubana. Es una literatura muy diversa pero que corre el peligro que muchas personas están escribiéndola.
AV: Y en tu opinión por qué es peligro eso?
JME: Porque algunas de estas personas creen que este tipo de literatura es una salida para su escritura y la convierten en un camino fácil y esto va en contra de la calidad de la literatura infantil. De pronto te encuentras que en todas las editoriales provinciales o nacionales se están publicando libros de este género que son puros remiendos, o puro traslado de textos que ya salieron, en los que no se encuentra nada nuevo. En la narrativa, por ejemplo, se ha puesto de moda los llamados temas difíciles. Todo el mundo ahora escribe solo de esos temas. Yo le decía a Luis Cabrera que él había abierto la Caja de Pandora, con este tema. Pero que él hubiera tenido la necesidad de tratar algún tema difícil en su obra no quiere decir que todos estemos preparados y llamados a hacer lo mismo. Nos hemos detenido en los males de la sociedad En el momento que el tratar los temas difíciles en la literatura infantojuvenil se convirtió en una fórmula está mal, para mí perdió el sentido, la magia. Nos hemos detenidos en los males de la sociedad y la literatura no puede ser solo eso. Y nos hemos despreocupado, en muchos casos de la escritura.

AV: ¿Qué tipo de literatura prefieres se haga para los niños? ¿La fantasiosa?, o tú crees que a los niños se les debe hablar de los llamados temas difíciles, o por el contrario no hacerlo. O sencillamente tú apuesta es que se escriba bien se trate el tema que se trate.
JME: Yo valido la buena literatura por la escritura, sobre todo. Tiene que existir un sustento literario que ayude que la persona, que el niño crezca desde la autenticidad que le propicia la literatura que a ellos llegue. Por otro lado los autores tienen que reflejarse en su escritura. Yo aprecio mucho la autenticidad. Hay que ser auténtico, verse reflejada la necesidad, el criterio, la estética y la ética del autor. Todos los caminos pueden ser buenos siempre que reflejen a su autor. No creo sea saludable que todo el mundo quiera transitar el mismo camino. Tristemente la crítica está validando y privilegiando, casi únicamente, ese camino. De los ochenta para acá en la crítica que se le hace a la literatura infantil te encuentras con el mismo fenómeno; una descripción de cómo amanecieron los temas, si este autor habló de tal o más cual problema. Si el libro es bueno, si vale la pena vamos a hablar del libro. Pero hay libros fantasiosos que son muy buenos. Yo no puedo apartar a un niño de un libro fantasioso, simplemente porque no esté de moda, si este es bueno. Todos los caminos son posibles, lo que tiene que haber un creador verdadero, legítimo, no un escritor que se esté aprovechando de esto para seducir un jurado, para ganar un premio. Algo que pasa mucho. Porque los códigos para ganar un premio existen y uno puede tener la idea de por dónde va el premio, cualquier premio. Pero si no hay sinceridad en el escritor, si tú te das cuenta que solo hay una recopilación de males yo no creo que esa sea la fórmula para escribir un libro. Hoy mismo hablaba todo esto con Luis Cabrera, sobre su primer libro con un tema de los llamados difíciles. El que su personaje principal es Raulín, un niño que tiene problemas en sus pies. Te das cuenta que es un libro auténtico, iniciaba una fase. Que un autor se dedique a eso está bien, pero que todos los autores lo repitan no es lógico ni saludable. No podemos apostar a perder la imaginería en el niño. No podemos apostar a perder la inocencia del niño. Y hay niños de muchas edades. Los jurados casi siempre privilegian los libros a los adolescentes y jóvenes y se olvidan de que hay niños pequeños, que prefieren una literatura fantasiosa, más suave, más agradable.

AV: Se habló por mucho tiempo que la literatura infanto juvenil era discriminada. Es decir, en cuanto a los premios que no incluían el género, en los espacios, o digamos en cuanto a las delegaciones de escritores que asisten a las Ferias internacionales. Tú crees que esto ha mejorado, o ya no es así. Cuál es tu opinión sobre esto.
JME: La literatura infantil tiene un complejo de Cenicienta que la ha acompañado hasta el día de hoy. Es un complejo de grupo. Yo creo que ha conquistado muchas cosas, no todo, como por ejemplo es cierto que no hay aún un premio que pague en la moneda maravillosa con la que se premia por ejemplo el Premio Guillén, o el Carpentier, pero es una literatura que se publica mucho, que tiene editoriales que la representan con bastante seriedad. No creo que haya demasiadas razones para llorar. No nos pasa nada que no le suceda a los otros géneros, a los poetas, a los narradores, a todos los demás escritores que pueden hablar lo mismo que nosotros. Esa parte plañidera no le hace bien, porque también la hace ver como la gente que nunca queda conforme. Yo creo que se han logrado cosas importantes como los espacios ganados en la Feria Internacional del Libro. Un evento como la Merienda de Locos, dentro de la Feria, era muy bueno para la confrontación. Hoy con mayor participación los escritores del género están participando en las ferias del libro, no todos, pero muchos más que años atrás. Lamentablemente ya se están oficializando ciertos autores para niños, que son siempre los que participan en las Ferias. Y de alguna manera tú sientes que son los que se les está dando la posibilidad de proyectarse a nivel nacional y ese es el que va a todas las Ferias. Ahora no creo que llorar ayuda a nada y se han conquistado muchas cosas. Se está publicando mucha literatura para niños, yo creo que más libros que de otros géneros.

AV: Ahora que me hablas de publicaciones, ¿estás esperando la salida de algún título tuyo? ¿Los lectores tuyos podemos esperar la salida de algún nuevo libro de tu autoría?
JME: Tú sabes las limitaciones que siempre tenemos. Espero por Ediciones Matanzas un libro del que estoy muy contento, un libro álbum, un libro álbum cubano porque se imprimirá con las carencias nuestras, sin tapa dura, por ejemplo, pero un libro con más ilustraciones que texto. Se llama El Apagón y saldrá con las bellísimas ilustraciones de Javier Dueña. Se lo entregué a las Ediciones Matanzas porque las editoriales de provincia a veces dan la oportunidad que no permiten las editoriales nacionales. Cuando quieres darte ciertos lujos tienes que asumirlo en la provincia. Hay lujos que como escritor uno quiere darse y uno sabe que en provincia eso es posible. Un lujo para mí ahora mismo es Palabras en la arena, ahora aquí en Capiro. Pudo haber salido en una editorial nacional, pero yo sabía que si lograba el Premio de la Ciudad de Santa Clara, la editorial Capiro realizaría una edición impecable, como la que realizó con este libro mío.

De Izquierda a Derecha: Lidia Meriño, Vega Chapú, Sigfredo Ariel, JM Espino y Fefi

Espino, yo te agradezco que hayas venido esta noche al Café Literario, a este espacio de La Hora de la verdad. Para mí siempre compartir contigo es un gusto. Quisiera que fueras tú quien despidieras, para que todos regresemos a casa feliz y que lo hicieras leyéndonos un poema de tu decimario Palabras en la arena. Yo creo que en la poesía está la verdad. Las personas hoy día cada vez descreen más de los discursos, de las promesas, de los partes metereológicos, sin embargo siguen creyendo en el lenguaje de la poesía. Le sigue diciendo mucho más la poesía. Entonces vamos a irnos con ese discurso de la palabra hermosa, de la palabra inteligente, sincera y bien dicha, agradeciéndote a ti y a los que me han acompañado en esta hora de verdades.
Confronte además:
Una Hora de verdad con José Manuel Espino (I)

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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