De la Prensa cubana, su secretismo y su enemiga censura

A propósito de un texto de Guillermo Rodríguez Rivera
Jorge Ángel Hernández
El intelectual cubano Guillermo Rodríguez Rivera ha publicado en el Suplemento Digital 150 de la revista Espacio laical, correspondiente a octubre de 2011, un interesante análisis acerca del estado de la prensa cubana de cara a las necesarias transformaciones que nuestra sociedad requiere. Este análisis es esencialmente crítico y proyectivo, comprometido con la construcción del socialismo en Cuba, según suele ser el punto de vista del autor. Y hace explícito, además, el callejón sin salida de la prensa en el capitalismo, “visiblemente manipulada y controlada” por los intereses de sus dueños y los que a ellos se alían.
La primera crítica que establece Rodríguez Rivera se refiere a la herencia descontextualizadora de las normas de la prensa socialista con que el autor chocó en sus inicios empíricos en el periodismo, basadas en preceptos de Lenin para una prensa clandestina, en tanto Stalin, a quien llama “maestro de la descontextualización”, los asumía para una prensa en el poder. “La prensa socialista clandestina, que debía defender contra sus enemigos la supervivencia de una organización perseguida, se convirtió, en el poder, en la reina del secretismo: que se diga lo menos posible, que es lo que prefiere el que hace las cosas mal y quiere ser inmune a los reclamos”, escribe en su artículo Rodríguez Rivera, y agrega: “Los partidarios del “secretismo” han tratado de hacer creer que a una revolución, que afecta los intereses de los poderosos y por ello siempre tiene enemigos de cuidado, no le hace bien airear las imágenes de lo negativo que pueda existir en el ámbito donde gobierna, pero esto jamás podrá esgrimirse como un principio legítimo.”
O sea, el punto de vista del autor está enfocado, justamente, en conductas que usurpan los estamentos de la construcción socialista para empedrar su camino, y, sobre todo, en la crítica a la burocracia que esconde sus propios errores e inconsecuencias tras la necesaria defensa de la soberanía en el socialismo. Los argumentos vulgarizados por esta burocratización informativa, fundada en procesos de autorización y supuestos cuidados a la conciencia revolucionaria, hallan en el secretismo traspolado de la clandestinidad su patente de corso para la impunidad. Así se hace evidente en el análisis.
Creo, por mi parte, que esta prensa complaciente, conformista y poco interesada en la confrontación directa con la dinámica de la propia sociedad que construye, no solo se protege de reacciones y se aferra a lo que el Che Guevara llamara “el gusto oficial” del funcionario, sino que además se adentra en un sedentarismo profesional que permite percibir un salario —real y nominal— sin demasiado esfuerzo. De ese modo, es más fácil culpar a las normativas en práctica que asumir los riesgos y hasta dejarse deslizar por los canales de la autocensura.
Las reflexiones de Rodríguez Rivera fueron aprovechadas por la Agencia de noticias EFE, una vez que aparecieran en el Blog Segunda cita, de Silvio Rodríguez, para generar una de sus habituales noticias. La cadena pasó de inmediato a la redacción del libelo Cubaencuentro, en su boletín del 27 de octubre, para “encajar” estas “declaraciones” del poeta y ensayista cubano como una noticia magnífica para su propio estilo informativo, mucho más esquemático y lastrado por coyundas de propaganda negra que las que el autor critica en su trabajo. Tal parece que remachan para evitar, justamente, que se logre el cambio de transformación de mentalidad al que la sociedad cubana ha sido llamada por parte del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Y para ofrecerle en bandeja de plata a uno de esos burócratas conformes el superficial y trasnochado argumento de facilitar al enemigo armas.
Un ejemplo del uso de las declaraciones del poeta muestra, no obstante, dónde en verdad se halla la más encumbrada censura burocrática, ideologizada hasta el extremo. Veamos:
La noticia de Cubaencuentro dice textualmente: «“La excusa para ocultar una noticia es, casi siempre que, el saberla, laceraría la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo. Y ello es subvalorar al pueblo que tenemos”, subraya Rodríguez Rivera».
En tanto, en el artículo original puede leerse: «La excusa para ocultar una noticia casi siempre es que, el saberla, laceraría la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo. Y ello es subvalorar al pueblo que tenemos, instruido, con una verdadera cultura política y hondamente identificado con nuestra revolución, veterano de todas las batallas de estos 50 años; un pueblo que ha sabido asumir a fondo profundos sacrificios. Hay muy pocos pueblos que sean más capaces que el cubano de conocer todas las verdades sin flaquear
Como se ve, las cursivas, añadidas para esta cita, reflejan el modo de manipulación mediática de Guerra Fría con el que estas Agencias de noticias difunden su parcializada visión de nuestra realidad. Y el interés que se toman en detener procesos de transformación que desautomaticen los lastres envejecidos de la sociedad socialista. La instrucción, la cultura política y la identificación revolucionaria del pueblo, explícitamente destacados por el intelectual cubano, quedan fuera de los intereses informativos de esta burocracia injerencista, libre de todo peligro de clandestinidad y, por lo tanto, plegada a los estereotipos de los monopolios de la información. Las normativas de Goebbels, creadas desde el poder y para la dominación global, son en esencia las normativas que se aplican contra Cuba.
Sin embargo, mirando el asunto con elemental análisis, el ejercicio de la crítica hecho por Rodríguez Rivera no solo ha limitado la eficacia de las armas del enemigo, sino que ha revelado hasta qué punto son análogos los intereses de esa burocracia secretista que a toda costa encubre sus errores, y esa otra campaña injerencista que no duda en condenar al país, llamándolo a retroceder en nombre de la Democracia, por un mejor salario personal, subvencionado, es obvio, por una potencia imperialista cuya prensa es duramente criticada por el mismo autor, con ejemplos concretos, sin que la noticia lo incluya ni siquiera de chanfle.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
Esta entrada fue publicada en Polémicas en Web y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a De la Prensa cubana, su secretismo y su enemiga censura

  1. Pingback: De la Prensa cubana, su secretismo y su enemiga censura | La pupila insomne

  2. Mayra dijo:

    Excelente análisis, Jorge. Estoy completamente de acuerdo.

  3. Roberto Cordoba dijo:

    Muy bueno el uso de la foto del padre de la propaganda, dígase nazi, comunista, o capitalista.
    Jorge, parafraseando tu artículo, “las reflexiones de Rodríguez Rivera” seguirá siendo “aprovechadas” por la prensa considerada “enemiga” para sus propósitos siempre que los cambios propuestos por Guillermo Rodríguez Rivera continúen siendo sólo eso: Propuestas.

    La esencia misma del control de todos los medios de comunicación por parte del estado cubano no permite los cambios.

    Primero tiene que cambiar el sistema de gobierno para que luego sea posible una prensa que responda a los intereses del pueblo cubano.

    Las propuestas de Rodríguez Rivera están llenas de agujeros porque no toman en cuenta el mal mayor que es el férreo control que ejerce el partido sobre todas las instituciones y sobre toda la vida del cubano.

    Son un buén comienzo, pero sólo si no se quedan ahí, sólo si otros están dispuestos a pagar el precio, porque no debe quedar la menor duda que habrá un precio y que va aser alto, tanto para los que piden el cambio como para los que decidan concederlo.

  4. ogunguerrero dijo:

    Gracias a Mayra en primer orden.
    A Roberto Córdoba ahora: Es curioso, Roberto, cómo reclama Ud. un cambio de gobierno (¿hacia dónde?) si lo que demuestran los medios monoplizados es hasta qué punto controlan la información a nombre de la libertad de expresión. No se desprenden sus criterios del asedio convencional a Cuba, soberanamente adentrada en la transición socialista.
    Creo, por el contrario, que las propuestas de Guillermo Rguez Rivera están llenas de perspectivas, de caminos, para que el Partido de la revolución se ponga a tono con los tiempos y, sobre todo, con el nivel en que la información se mueve y la opinión se extiende a estas alturs de la tecnología y el caos.
    En este mismo Blog puedo recomendarte mi trabajo De la actualización del modelo socialista cubano: novena imprescindible ((https://ogunguerrero.wordpress.com/2011/05/25/de-la-actualizacion-del-modelo-socialista-cubano-novena-imprescindible/))

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s