Marines, desprecio e ignorancia

Jorge Ángel Hernández

Le decisión de considerar sin efecto la acusada implicación nazifascista de la foto que se tomara el grupo de marines del comando élite de francotiradores que aun forman parte de la invasión a Afganistán, ha recaído en la ignorancia. Ignorancia, al menos en términos justificatorios, por parte de la comisión que dijo haber investigado el caso luego de que el propio secretario de defensa de EEUU, León Panetta, considerara “totalmente deplorable” el comportamiento de los soldados. Según el portavoz del comando, la utilización del símbolo de las SS asumidas durante el Holocausto por el grupo de apoyo paramilitar hitleriano Schutzstaffel, reconocido por sus acciones criminales, su racismo y su desprecio a todo ser humano que considerasen inferior, respondía a la necesidad de significar  Scout Sniper (exploradores francotiradores). Ignoraban, por demás, que remitiera al nazismo la “trastada”.

Este argumento, de insoportable tufo de sofisma legal, convierte a la provocadora acción de los invasores en una especie de pose patriótica, por cuanto el scout (boy) es símbolo de ejemplo de comportamiento en sociedad para el estadounidense de ideología sistémica promedio.

Recientemente, ha circulado un video de varios marines del comando californiano de Camp Lejeune orinando sobre cadáveres afganos, del mismo modo, cínico y hasta triunfalista, en que circularan las imágenes de las torturas de Abu Graib. Acaso una presunta investigación sobre este último hecho dé como resultado que solo intentaban retribuír a los asesinados el tratamiento de orinoterapia que no pudieron ofrecerle antes de dispararles. O vaya usted a saber qué tecnicismo insólito, y por lo tanto probable, en un sistema de justicia que acude más al subterfugio de la letra que a las consecuencias deshumanizadoras del hecho.

Los cierto es, sin embargo, que el símbolo de las SS hitlerianas está perfectamente claro bajo la bandera de las barras y las estrellas en la foto, del mismo modo en que está claro el desprecio y la ignorancia por otros pueblos y culturas que son invadidos, masacrados y hasta exterminados, como en la más natural de las tradiciones imperiales de conquista. Se humilla al invadido, y se hace gloria del acto de barbarie. Y ya no se trata solo de saquear el recurso material, la riqueza natural y la posición geográfica, sino de suplantar la posibilidad de que halla un otro posible. Baste saber que, de acuerdo con un informe del Watson Institute for International Studies, de la Universidad de Brown, solo un 19% de los cuatro millones de víctimas de las guerras de invasión a Afganistán, Irak y Pakistán califican, para su propia nomenclatura, como terroristas.

La clave de la mentira convertida en verdad no está en su repetición, sino en la fórmula impositiva que se aplique, de lo cual este es un superficial ejemplo, mal que nos pese.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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