El intelectual frente a la globalización: pertinencia de un ensayo

Martha Isabel Andrés Román, Cubaliteraria, 10 de febrero de 2012

Enrique Ubieta (presentador), el autor y Enid Vian (editora) en la presentación de Sentido intelectual en era de globalización mecánica

Corría el año 1936 cuando el filósofo y crítico literario alemán, Walter Benjamin, dio a conocer La obra del arte en la época de su reproductibilidad técnica, texto que fijaba la mirada sobre un fenómeno reciente en ese momento, pero que comenzaba a cambiar la concepción del arte a nivel social, al implicar la duplicación sostenida de la pieza artística por medio de los adelantos mecánicos.

El autor fue uno de los principales representantes de la Escuela de Frankfurt, y junto a figuras como Theodor W. Adorno, Max Horkheimer y Herbert Marcuse, encarnó el núcleo de lo que se conoce como teoría crítica, a partir de la cual se asumía el análisis crítico-dialéctico, histórico y negativo de lo existente en cuanto “es” y frente a lo que “debería ser”, y desde el punto de vista de la razón histórico-universal.

Uno de los términos acuñados por el conjunto fue el de industria cultural, surgido en una etapa en la cual se apreciaban cambios sustanciales tanto en la forma de producción como en el lugar social que ocupaba la cultura.

Los autores hicieron hincapié en el hecho de que la industria cultural no sale de las masas, pues les es impuesta constantemente e incluso, de manera imperceptible para aquellas. Es el mercado quien selecciona la oferta y reproduce las necesidades del público al tiempo que simula que las satisface. Y lo que aparenta satisfacer son demandas idénticas de necesidades idénticas, a través de la elaboración de mercancías estandarizadas.

Según lo entendieron los frankfurtianos, la industria cultural y la sociedad capitalista de consumo representan el renacer de una razón instrumental que convierte a los sujetos en objetos y a los objetos los sitúa como las finalidades de la vida humana.

Más de 60 años después de acuñado el término, en medio de una época en la cual la técnica y el mercado se han entronizado más aún dentro del ámbito social, cuando los medios de comunicación son intermediario constante entre público y cultura, el fenómeno descrito por los autores alemanes presenta nuevas connotaciones, al estar asociado a la globalización.

En ese contexto, un ensayo como Sentido intelectual en era de globalización mecánica, arroja luz sobre las consecuencias para la contemporaneidad de esas circunstancias, así como la posición que deben asumir los intelectuales ante las estructuras hegemónicas.

Jorge Ángel Hernández, autor del volumen, señala: “Todos y cada uno, somos parte de ese proceso global de imposición de hegemonías; desde los más cotizados productores de cultura, hasta el más simple receptor de sus productos. La industria cultural ha conseguido desviar la atención de las esencias sobre el acto mismo de su puesta en escena. Ha remodelado el escenario de la comunicación masiva, religándolo con el flujo informativo y de consenso, para partir del efecto en busca de la causa.”

El texto, publicado bajo el sello de la Editorial Ciencias Sociales, mereció el Premio Beca de Creación Bolívar-Martí. Este reconocimiento es otorgado a los proyectos ensayísticos que “aborden, con una perspectiva original, aspectos relevantes de la problemática histórico-social, cultural, económica y política de los países del continente americano en la actualidad”, según consta en sus bases.

Con esa carta de presentación, Sentido intelectual en era de globalización mecánica deviene un texto pertinente y crítico. Términos como cultura, ideología, hegemonía, aldea global y globalización, se entrelazan en un entramado reflexivo en torno al papel “a que estamos llamados los intelectuales y personas con necesidad de conciencia.”

Los autores, obras y corrientes que conforman  la profusa bibliografía sobre la cual se asienta el ensayo, evidencian la convergencia y asunción analítica de posturas diversas por parte de Hernández, para dotar sus criterios de un sólido sustento teórico.

En el contexto de una sociedad de consumo de masas en la cual se altera el esquema medio-fin, las necesidades, al ser condicionadas por los medios (como parte intrínseca de la industria cultural), se convierten en necesidades colectivas, y el término cultura es despojado de su enfoque tradicional para ser enlazado mayoritariamente con el entretenimiento.

¿Cuál es entonces la actitud del intelectual? Según considera Hernández, “el pensamiento intelectual requiere una llamada a su esencia estructural, a sus normas de género, sin restricciones ni prejuicios que alcancen a mutilarlo, sin negaciones de planos ni asunciones dogmáticas…”

De este modo, al decir del autor “si llamea el pensamiento profundo, el discurso que pide razonar desde conciencia propia, desde el uno individual al uno que es sujeto común, es de esperar que el flujo globalizador se revele en su esencia, muestre sus focos vulnerables y sea forzado a replegarse.”

Fuente url: http://www.cubaliteraria.cu/articulo.php?idarticulo=14131&idseccion=30

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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