El golpe (taquillero) de Thor. El mundo oscuro

Jorge Ángel Hernández

Lugares comunes para el efecto taquillero de Thor. The dark world

Lugares comunes para el efecto taquillero de Thor. The dark world

La película Thor. The dark world, de Kenneth Branagh, basada en el Comic homónimo de Marvel, ha pasado al primer lugar de las recaudaciones en regiones tan distantes como  EEUU, Canadá o Argentina. Se trata de un proyecto que, aunque surgió bajo el influjo de la filmación de historietas que la industria cinematográfica puso en órbita a finales del siglo XX, había quedado dormido en las gavetas de la negociación. Acaso la experiencia adquirida durante más de dos décadas permitió los productores redescubrir sus posibilidades, y sus características, para el momento actual. Así el proyecto, adaptado finalmente por Ashley Edward Miller, Zack Stentz y Don Payne, se convirtió en ese filme que ya supera los 479 millones de dólares de recaudación.

Días atrás, un adolescente recurría, ansioso, a mi archivo audiovisual para que le facilitara la película. Su evidente expresión de decepción al comprobar que mi archivo carecía de los subtítulos en español, y su inmediata resolución de hallarla en otra fuente, me hace pensar que esa versión ya recorre las redes flash que nutren nuestras pequeñas pantallas de lo que se ha llamado consumo irregular en Cuba. Es otro de los tantos eventos que no será seguramente ajeno a nuestro espectador y que, dadas las circunstancias de retransmisión, no podrá ser aprehendido, ni estudiado, con rigor.

Thor. El mundo oscuro, cuenta la historia típica de desobediencia castigada que se hace recurrente en el mito. Esa desobediencia, esa especie de rebelde anarquía del héroe, dotado de sobrenaturales poderes, desde luego, es a la postre la necesaria conducta y, paradójicamente, la conducta imposible. De la conducta rebelde a toda costa depende que las fuerzas del mal no consigan su empeño, y de su contención depende la estabilidad del propio mundo sobrenatural –fantástico– que deberá permanecer aislado de este en el que –racional y un tanto mediocremente– vivimos. Y aunque ambos mundos son ciertos, objetivos, según confirma el relato, la comunicación objetiva entre sus habitantes es, hasta el momento, inviable.

Sin demasiada capacidad de observación, es posible descubrir en el filme la presencia de un sinnúmero de fórmulas arquetípicas reiteradamente probadas por la industria cultural. Citemos las fundamentales:

1ª. Apropiación de un argumento mítico que se supone universalmente conocido, pero que será libremente interpretado.

2ª. Acción y luchas por el poder en la línea argumental.

3ª. Una trama sazonada por una historia de amor que las circunstancias sociales –propias de la historicidad del mito– hacen imposible.

4ª. Despliegue tecnológico, tanto en la construcción de escenarios como en la reproducción del discurso cinematográfico.

5ª. Un protagonista enérgico y de convencional hermosura (Chris Hemsworth) que acapara la relación visual con el espectador en tanto su antagonista, (Tom Hiddleston) físicamente “inferior”, se apropia afortunadamente de la intriga.

6ª. Un elenco de reparto que se limita a apoyar la línea argumental

7ª. Actualización simple, mecánica, de criaturas fantásticas.

8ª. Reiteración del tópico del peligro de total destrucción que corre el mundo

9ª. Una banda sonora de muy buen soporte.

10ª.  Autovalidación del género fantástico

Como tal vez el recetario se ha aplicado sin demasiadas pretensiones, ha funcionado la fórmula y se ha conseguido esa efímera comunión con el espectador quien todavía percibe la sala 3D con algo de la mística que acompañó a la sala oscura en su mayor esplendor. Es esta una circunstancia favorable para que la taquilla se despierte. Desde el punto de vista de la crítica, Thor. The dark world, es apenas un ejercicio de satisfacción de demanda según necesidades gastronómicas de cotidianeidad: un plato que se consume en puro tránsito, por natural apetito.

Desde el punto de vista de su concepción fantástica, Thor. The dark world encaja en las designaciones de Tzvetan Todorov, a saber:

1. Hesitación

2. Acción representativa de un carácter dramático

3. Aceptación alegórica en el plano receptivo[1]

Sus pretensiones genéricas son altamente limitadas, por tanto. Hay poco que ofrecer si se limita estos puntos de caracterización.

Las narrativas míticas, según V. N. Toporov, se hallan relacionadas con dos pares de índices estructurales que permiten cualificar el esquema estructural en un orden cuatrimembre:

1º El cuento folclórico: feérico y no sagrado

2º El mito: feérico y sagrado

3º Tradición oral histórica: no feérica y no sagrada

4º Tradición sagrada: no feérica y sagrada[2]

Thor. The dark world, aunque se apropia del mito, deja por completo de lado la sacralización y, con ello, renuncia además al tercer punto estructural, o sea, la tradición oral histórica que pudiera llevar a interpretaciones, o reinterpretaciones del mito universalmente conocido. Este es solo un pretexto de partida que, al no sacralizarse, se limita a la condición estructural primaria, la del cuento folclórico.

En este tipo de historia, como lo dejara claro el formalismo ruso, se avanza de una situación a otra gracias a una intriga, lo cual cumple Thor empleando, por una parte, el dato escondido de las motivaciones del antagonista, y, por otra, el comportamiento mecánico, y por lo tanto anómico, de las instituciones militares que han sido concebidas por la sociedad para resguardar la humanidad. Una fórmula más del recetario, desde luego. Fantasía heroica con aderezo de comedia romántica.

Así, por esta vez, coincide el éxito de taquilla con el discreto resultado artístico, y la reproducción de la ganancia con el embotamiento de la conciencia social, o cultural. Un proyecto que esperó veinte años para dar el golpe de martillo y que, en buena lid, pudo esperar eternamente, sin que a la postre las pérdidas fueran significativas.

 Publicado en Cubarte, 2013-11-21


[1] Todorov, Tzvetan: The Fantastic: A Structural Approach to a Literary Genre, 1975, p. 33, en URL: http://www.engl.virginia.edu/~enec981/Group/chris.uncanny.html

[2] V. «Historia (La) y los Mitos», en Árbol del Mundo. Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos, Casa de las Américas/UNEAC, La Habana 2002. pp. 214-220.

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
Esta entrada fue publicada en El ojo atravesado y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s