Samuel Feijóo y la cuarteta folclórica cubana

Jorge Ángel HernándezFeijóo, S-Cuarteta y décima portada

De entre la  numerosa obra de Samuel Feijóo, ese cubano que se autodefinió como un sensible zarapico1, no es nunca esfuerzo baldío destacar su incansable trabajo de recopilador. Y aunque aún cierto sector de la rancia intelectualidad insiste en etiquetar bajo un halo de discriminación sus indagaciones folclóricas, cualquier especialista podría reconocer su alcance y su importancia, sobre todo si los marcos del juicio y el valor no insisten en seguir la tradición discriminatoria de lo popular. En esas obras imprescindibles de la vertiente de investigación folclórica, una de mis preferidas es su recopilación de cuartetas y décimas cubanas2, plena de elementos que dan fe de normas y conductas sociales y, sobre todo, de patrones culturales que han marcado el devenir histórico de la Isla. A ella recurro una y otra vez, y por diversos motivos, ya sea a causa de estados de ánimo que quiero conjurar, o exorcizar, ya porque contienen la base de una demostración científica social, o cultural.

Esa poesía espontánea, circunstancial, signada por un elemento de sentido que sobredimensiona a los rigores del estilo y a la forma estructural, es reflejo esencial de los patrones sicológicos de la sociedad inmediata al momento en que la estrofa se concibe. Cultura y sociedad son metas cardinales para el ingenio popular, de ahí que con tanta frecuencia sus creadores acudan al infalible uso de la risa. La risa en diferentes niveles de recursos estilísticos, aunque es cierto que, en ocasiones, y a causa del propio contexto circunstancial inmediato, lo escatológico se impone y el pivote de lo cómico depende de compartir ciertas degradaciones civilizatorias.

Samuel Feijóo, que era un poeta profundo, capaz de expresarse en un lirismo mayor incuestionable, reconocía también el valor de la expresión popular. Sus recopilaciones de cuartetas, décimas, refranes, dicharachos, leyendas y mitos cubanos, siguen siendo de alta prioridad en nuestro panorama de demanda editorial. Al revisarlas, no solo se descubren valores y costumbres civilizatorias que han requerido intensos procesos de transformación, sino además preceptos que el contexto social, y moral, de la época aun restringía y, sobre todo, omisiones en las que tal vez hoy no incurriría la mayoría de los ciudadanos. De cualquier modo, su labor en ese campo es esencial. De ahí que lo enunciara en el propio prólogo de la edición: “La riqueza lírica, social, filosófica, histórica, etcétera, de esta colección, brilla a ojos vistas. ¡Pero cuánto genio popular cubano perdido!”

Sátira y picardía sexual (fuertemente imbricadas o hasta contradictorias en la esencia que muestran), goce y consecuencias del parrandismo y la festividad (un tanto bajo el mismo caos de sentido que el que muestran los comportamientos festivos), filosofar sabichoso y discurrir anodino (en contraste no explícito), y hasta rejuegos y alardes con recursos lingüísticos y giros idiomáticos, nutren sus estrofas.

Para la cuarteta, que Feijóo consigna como heredera de la copla española, establece doce clasificaciones: patriótica, política, social, filosófica, erótica, “en canturía de punto y baile”, de fantasía, satírica, picaresca, variadas, grotescas, y cómicas.

Como puede apreciarse, este sistema clasificatorio no permite aislar de lo social cuestiones como las de patriótica, política, e incluso filosófica, satírica y picaresca o cómicas y grotescas. Por otra parte, las de canturía de punto y baile están clasificadas por su forma de composición antes que por su contenido, del mismo modo en que lo están las grotescas, satíricas y picarescas, que debían ser incluidas dentro del ámbito mayor de lo cómico.

Para la décima, las clasificaciones feijóosianas ascienden a catorce, sumando las mambisas, las religiosas, las de fantasía, las de “fiestas y bailes”, y las “con diálogos”. Una vez más se mezclan en el método de clasificación los puntos de vista de la forma con los del sentido, permitiendo la incidencia arbitraria y, en ocasiones, caótica. De ahí que se haga necesaria una indagación teórica acerca de estas investigaciones, que, aunque puedan tomar el intenso trabajo artesanal del sensible zarapico, incorporen otros resultados de recopilación. Es una de las tantas asignaturas pendientes de nuestra investigación académica y, sobre todo, de nuestro menguado espectro teórico.

En esta compilación, Feijóo reúne 485 cuartetas, algunas bajo subdivisiones temáticas que se asocian dentro de los doce conceptos antes relacionados. La intención que subyace en esta serie de subdivisiones permite orientarnos en el interés del compilador por transmitir un sentido de interpretación sociocultural a su trabajo. Los subidos tonos discriminatorios de las que se compilan bajo el erotismo, o bajo el racismo, acusan un saber atrofiado, aunque retransmitido, al cual la cultura debe acercarse para poder generar la necesaria evolución. Y al mismo tiempo, ese saber atrofiado se transmite y retransmite bajo juegos de ingenio y hasta con giros estilísticos que son, sencillamente, poesía, aunque no resulten muy útiles como manuales de conducta o consejos de autoayuda. Pero si el resultado analítico pasa por un distanciamiento crítico de comprensión, el documento es invaluable.

Relativo al método de clasificación, podemos observar, dentro del acápite filosófico, cómo varias de las cuartetas pueden inscribirse en el resto de las divisiones. Por ejemplo, la número 81 (p. 26):

El hombre que se enamora
de una mujer de teatro
es como el que tiene hambre
y le dan bicarbonato.

Nada impide, en este caso, colocarla entre las picarescas o, incluso, entre las sociales, pues la cuarteta alude a la supuesta disyunción que existe entre el oficio teatral y la relación natural de la pareja para la mujer. El símil, mediante el cual se pretende saciar el hambre con bicarbonato, es abiertamente cómico y significa, con el giro semiótico, lo imposible de darle valor social a una mujer de teatro. Los ejemplos son múltiples y, para no dejar este en solitario, agregaré apenas uno, correspondiente a la cuarteta 94 (p. 27):

Es coser con hilo viejo
casar con mala mujer,
que el hilo para coser
debe ser fuerte y parejo.

La mujer, y sus normas de conducta, una vez más aparecen forzadas por la sátira y, por tanto, relegadas por los roles subalternos que la sociedad le asigna. Ese hilo fuerte y parejo que entraña el deber ser femenino pasa, en la cuarteta, por la ligereza humorística de la metáfora.

La visión filosófica de la cuarteta popular recopilada por Feijóo, se halla con frecuencia ligada al refranero popular. De ahí que con tanta insistencia la conceptualización moral revele su amplio contexto de prejuicios. Otro elemento que apoya a ese filosofar sabichoso es el de parodiar frases y sentencias lexicalizadas por la tradición popular. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el aspecto formal del pie forzado es, para esos creadores, más esencial que el sentido, deudor de la reproducción tradicional de los preceptos morales de la sociedad. Con el juego formal, la creación popular reivindica su capacidad de ingenio y demuestra su reconocimiento de las estructuras. Y aunque Feijóo, reacio como fue siempre a la teorización, no lo desarrolla siquiera como hipótesis, lo hace ver, tanto en el esfuerzo de recopilación de la cuarteta, como en su modo de clasificarla, que es una pista clara para estas conclusiones.

Así, sería posible sumar a la necesidad de salvar el peso de los prejuicios que el proceso civilizatorio arrastra, la necesaria visión desprejuiciada de ese trabajo incansable de Samuel Feijóo como compilador humilde de aquellos que históricamente la cultura ha saqueado para dejarlos sin voz y, sobre todo, sin nombre propio.

1. Véase una muy completa edición de su autobiografía, El sensible zarapico, Letras Cubanas, La Habana 2013, 607 pp., ISBN 978-959-10-1943-1
2. Samuel Feijóo: Cuarteta y décima, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, 1980, 330 pp. A esta edición pertenecen las estrofas que se irán citando, de las que consignaremos el número de  orden, asignado por el compilador, y la página en que se hallan.

Publicado en Cubaliteraria, Semiosis (en plural), 22 de abril de 2015

Acerca de ogunguerrero

Oggun, orisha guerrero; con Oshosi, dueño del monte; con Elegguá, domina sobre los caminos. Mensajero directo de Obatalá. Rey de Iré, vaga por los caminos solitario y hostil. Jorge Angel Hernández, poeta, narrador, ensayista (31/8/61)
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