UN ARTISTA DEL CUERPO

Jorge Ángel Hernández

No tenía la más mínima idea de qué quería decir con eso de que se expresaba en puro arte del cuerpo, performáticamente, asumiendo la propia libertad corporal para romper las cadenas y tabúes humanos a través del arte. En principio, ni siquiera recordaba esta frase, que parecía un alambique sin sentido, pero el tiempo le hizo convivir con ella y sumó a su repertorio varias de ese tipo. Los artistas le llaman “concepto”, aprendería además, que es lo importante para que cualquier cosa se convierta en arte. El día en que escuchó por vez primera la frase de su suerte, se desprendía en su patineta con el objetivo único de impactar a un señor que parecía llevar una buena billetera. Era buena en verdad, de cuero repujado, pero traía solo unos pesos, con tarjetas de banco y documentos de identificación. A ese paso no es fácil, porque es mucho el que tienes que chocar para que el día dé una buena búsqueda, se lamentó. Al revisar la billetera, creía él que a resguardo en una callejuela aledaña, lo abordaría la señora con su frase extraña, que no pudo entender. Supuso que lo habían atrapado y que ella era la agente de choque que en entrenada discreción lo apresaría.

–Soy artista visual, no te asustes. No tienes nada que temer –le advirtió ella, previendo que él se echaría a correr en un instante.

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Covarrubias en El festival de la muerte

(fragmento de novela)

Jorge Ángel Hernández

El pasado 5 de octubre se conmemoró el 245 aniversario del natalicio de Francisco Covarrubias. Lo que sigue es un fragmento de mi novela en proceso El festival de la muerte. En él, el personaje principal, un ex rancheador a quien conocen como Ñico Descarga, ofrece su propia visión de la persona y el actor. Valgan estas líneas para recuperar mi vuelta a Ogunguerrero.

Tenía sed y el estómago le ardía. Había despertado en su cuartucho, sin conciencia de en qué mundo lo hacía. Recordaba, solo, que había soñado mucho y agitadamente, pero nada de tanta pesadilla se ordenaba en su mente ni adquiría argumento definido. Casi siempre era igual cuando soñaba, retenía solo la angustia o el placer, no los sucesos. De la calle, llegaban ruidos cotidianos, propios de la tarde, con voces demasiado altas, pregones y cascos de cabalgaduras a paso más bien lento. Mientras sentía que el ardor en la bilis golpeaba en su interior como un concierto de látigos feroces, reordenó mentalmente los últimos sucesos. Molesto, sacudido por el reproche de Carmina Burana, había vagado sin rumbo por las calles hediondas de la Habana, hasta llegar a extramuros, donde ofrecían una concurrida función del Teatro del Circo. Vaciaba a punta de pico la segunda botella de ron de poca monta y las siluetas se presentaban delante de sus ojos en puros molinetes. Recordó al arlequín que viera días atrás junto a la puerta de tierra, llamando a ver las maravillas de Madame Travert. Desbarros de Covarrubias, leyó en la cartelera. Se habían vendido todas las entradas y solo era posible comprárselas a revendedores, que pululaban alrededor de la puerta del teatro. Regateó con algunos y optó por pagar una de gallinero, por tres reales y medio, casi el precio de la entrada general para lunetas.

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Artecubano 1/2019. Presentación (contingente) de Bienal

Jorge Ángel HernándezDe izquierda a derecha: Norma Rodríguez Derivet, Jorge Ángel Hernández, Alain Cabrera y José Ángel Toirac

Según lo previsto por nuestros siempre soñadores y entusiastas planes, la revista Artecubano presenta, dentro del marco de la XIII Bienal de La Habana, su número 1 de 2019. Lo preside, desde su inquietante portada, el dossier dedicado al Premio Nacional de Artes Plásticas, José Ángel Toirac. Cinco análisis que dan fe de cuán imbricado se halla el trasfondo analítico de su obra con su propia trayectoria artística, con su vida y la vida icónica con que el país y sus paradigmas icónicos suelen ser representados. Dicho en términos de coloquio franco e inmediato, estas serias y profundas aproximaciones críticas, muestran y demuestran cuán en serio el artista se ha tomado las posibles funciones del arte en la valoración de la Historia y el modo en que a ese mismo arte corresponde, según su propio ejemplo, acercarse a la política. Seguir leyendo

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¿Equívocos, o forzosas agendas?

Jorge Ángel HernándezTéllez-Galería privada

La contrarrevolución asociada a las artes visuales cubanas se ha aferrado a su apuesta de oposición al Decreto Ley 349. Es el lead común a medios de prensa directamente enfocados en aupar acciones subversivas que de arte pretenden disfrazarse. Desde el Nuevo Herald, pasando por el inefable libelo Diario de Cuba, e incluso la Gaceta de Tucumán, de esa provincia argentina, hasta la ONG suramericana CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina), abordan el tema de la Bienal de La Habana desde la perspectiva de un Decreto 349 convertido en responsable de la censura y arresto de artistas. Insisten todos en la misma narrativa: un burócrata que llega y decreta qué debe ser censurado porque se halla fuera de la política cultural de la revolución. Seguir leyendo

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Dominaciones culturales: los íconos y el uso

Jorge Ángel Hernández

Publicado en Cubaliteraria, Semiosis (en plural)Anuncio de perfume

¿Son limitantes para una condición cultural los patronímicos de popular, o nacional? ¿Se halla lo popular entre los residuales del gusto y, por su parte, pertenece lo nacional a estancos arbitrarios de dominación ideológica?

Una respuesta desiderativa dejaría claro, y alto, que ambas condiciones son parte de la cultura genuina y que al sacarlas a específicos contextos se asume un ejercicio discriminatorio que la teoría de la posmodernidad denuncia como persistencia de los paradigmas ideológicos. Sin embargo, una respuesta que indague en el uso de las concepciones teóricas, de fondo y superficie, muestra hasta qué punto la norma discriminatoria relega tanto la condición de popular como la de nacional a derivaciones dependientes, o espurias, de lo cultural. Seguir leyendo

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Industria cultural y división del trabajo

Jorge Ángel Hernándezalicia en pais de maravillas

¿Se enfrenta la cultura global y su industria a un nuevo reordenamiento del trabajo? ¿Es la preponderancia del mercado el síntoma primario de valoración en el momento presente? ¿Son las cifras de utilidades y ventas del mercado global marcadores justos para jerarquizar los valores del arte y la cultura? ¿Son estos, acaso, los patrones de comparación que debemos llevar a nuestras tramas nacionales?

Pudiera parecer que el mundo del trabajo se ha reordenado y que es necesario entenderlo para seguir siendo eficientes en los ámbitos de la cultura. ¿Cuál sería, en tal caso, ese reordenamiento? Seguir leyendo

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Cae abruptamente intercambio cultural Cuba-Estados Unidos

6Jorge Ángel Hernández

Las restricciones impuestas por la administración Trump para viajar a Cuba, en noviembre de 2017, van más allá de los trasfondos típicos de guerra fría. En realidad, acentúan la política de asedio comercial, económico y financiero a la que se aferra el Bloqueo, sucesivamente condenado en la Asamblea de la ONU por absoluta mayoría sin que la “democrática” potencia se tome el trabajo de tenerlo en cuenta. La “mano dura” del presidente estadounidense, engarzada con las de Marco Rubio y Díaz-Balart, no solo representa un cambio político respecto a las técnicas del expresidente Barak Obama, sino una nueva estrategia de injerencia. Lo muestra un natural repaso a las cancelaciones de intercambio entre instituciones estadounidenses y cubanas. Seguir leyendo

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Manual del disidente botellero

(Apuntes para chiflados por la Ley y el Orden)Manual DB

  1. Tenga en cuenta esta ley, primaria-universal-determinante: usted, por usted mismo, es usted mismo.
  2. Considerado pues como figura legal Usted mismo, debe agenciarse un curriculum artístico o literario.

2.1. Un curriculum artístico o literario no es tan difícil, no hay que desanimarse. Se recomienda:

2.1. a. Insistir en que el valor estético, ético y moral de la obra no debe ser juzgado, en nombre siempre de la libertad de expresión, pero con fundamento en la inevitable subjetividad del criterio.

2.1. a+ Redactar un breve y contundente Anexo con figuras del arte y la literatura que han sido trascendentes a pesar de parecer intrascendentes. En este caso, tampoco se juzgarán sus obras, aunque es posible ofrecer bibliografía referente. Seguir leyendo

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La bota Monreal acolchonada: marca registrada

Jorge Ángel Hernándezsentido intelectual

Cuando pinché la dirección electrónica que un amigo me enviaba, vía chat, en la que Pedro Monreal hablaba de mi artículo Cuba: revolución vs centrismo procesos culturales y estrategias políticas, aparecido en La Jiribilla, pensé que sería inútil intentar un debate con tales líneas de argumentación. Había leído sus anteriores desvelos por la compilación de Manuel Henríquez Lagarde y había comprendido su método escolástico de presentación de las ideas: fuegos artificiales de metodología aplicada que devienen en conclusiones sofísticas. Y, como suele pasar viciosamente en la Academia, circunscrito solo al universo citado en el propio texto que se cita, sin investigación ni relaciones. Así es posible ignorar la obra que uno ha hecho, y ha publicado, y se encamina el sofisma hacia la simplificación y el descarte, que es lo que intenta en ese caso. Seguir leyendo

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Cuba: revolución vs. centrismo. Procesos culturales y estrategias políticas

Jorge Ángel Hernández

bandera cubana 2El socialismo en el poder del siglo XX, es decir, el que llamaron “real” luego del derrumbe de las variables del campo europeo del Este, trasciende, en el ámbito de la participación democrática, el sistema de Partidos Políticos que hoy rige como democracia legítima en el panorama global occidental. Esta es una verdad que ha desaparecido a los ojos del imaginario político de la ciudadanía occidental gracias al recio entramado de opinión que los monopolios mediáticos producen. Monopolios al fin, responden a los intereses de un sistema de relaciones sociales que les permita seguir en crecimiento. La estrategia de descrédito del proyecto socialista es partenaire de la que estableció como cultura la producción refinada, y estilizada, de los bienes culturales y de los objetos que se convertirían en arte. Seguir leyendo

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El retablo de Ravsberg

Jorge Ángel HernándezSpaceRavsberg

Puedo imaginar al periodista Fernando Ravsberg parodiando al personaje Lord Dark Helmet, encarnado por Rick Moranis en abierta parodia del Darth Vader de Star Wars, en el film Spaceballs, de Mel Brooks. Ante una amplia mesa sobre la que se dibuja el mapa de los destinos galácticos, el periodista juega con soldaditos de plomo vestidos a la usanza del ejército de Pol Pot y grita frases en su nombre. “Por donde pasamos, Lagarde, no queda ni la yerba”, dice el que encarna a Iroel Sánchez. “Adelante, camaradas, somos los iluminados de la revolución”, exclama el que nombra Enrique Ubieta, “Vade retro, gusanos”, conmina el que encarna el escritor y otrora doble agente Raúl Antonio Capote, etc. etc. Seguir leyendo

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¿Qué nos dice el Centrismo a estas alturas?

Jorge Ángel Hernández

Publicado en La Jiribilla, 12/06/17tercera vía caricatura

Más en corredores mediáticos internacionales de cierto grado académico que dentro de Cuba, se ha intentado difundir la idea de que se está desarrollando una corriente centrista democrática en el ámbito político nacional. La pretensión es, en principio, artificial; una construcción desde la teoría que cuenta con el concurso de medios de divulgación que no abundan demasiado en sus bases, sino en el paquete de síntomas que hacen lugar común cuando de Cuba se habla. Desde la perspectiva estratégica con que se maneja actualmente la política convencional, no acudir a las bases –propias o del adversario a derrotar– es esencial. Solo así se entra en lo que se ha llamado la estetización de la política y se la convierte en ejercicio de banalización del trabajo por el mejoramiento de la sociedad.

Las bases actuales de ese centrismo artificial se fundamentan en la llamada tercera vía política, globalmente impulsada por Tony Blair, aunque centrada en cinco puntos básicos desarrollados por el sociólogo Anthony Giddens, ideólogo por antonomasia de esta tendencia. Los cinco puntos de Giddens son: Seguir leyendo

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La lista de Orwell

Jorge Ángel Hernández Orwell confidential

El afamado escritor británico George Orwell, autor de la igualmente célebre novela 1984, se empleaba de lleno y con conocimiento de causa en el entramado de la Guerra Fría cultural. Desempeñaba su papel de colaborador activo de la CIA, sobre todo a través del intelectual y agente Arthur Koestler, con quien bromeaba calculando el grado de traición que podrían alcanzar las “bestias negras favoritas” de su lista de denuncias. En su meticuloso diario, Orwell compiló los nombres de treinta y cinco personas en 1949, pero engrosó rápidamente el número en ese mismo año, hasta llegar a 125 sospechosos de simpatizar con el comunismo o de colaborar con él directamente. La abultada lista sería entregada por él mismo al Departamento de Investigación de la Información (IRD, por sus siglas en inglés). Seguir leyendo

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Walter Martínez: Botar la máquina y agarrar la metralleta

Jorge Ángel Hernández

Publicado en La Jiribilla 

De visita en Cuba, el periodista Walter Martínez concertó una cita con el presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), Juan Rodríguez Cabrera, para conversar acerca de la posible publicación de 76 domingos, Premio Nacional de Periodismo en la Walter Martínez en Meliá Cohíba La HabanaPrensa venezolana. De intermediario sirve Rolando Rodríguez, historiador, presidente fundador del ICL (institución que cumple 50 años), amigo personal de Walter y colaborador estrecho del Comandante en Jefe, Fidel Castro. La casualidad hace que La Jiribilla se entere del asunto y busque la manera de “colarse” en la cita, como una chaperona que no quiere perder la oportunidad de escuchar, de buena tinta, los criterios de tan relevante periodista acerca de la situación en Venezuela, en su relación con el contexto latinoamericano inmediato. Seguir leyendo

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La nada y el Premio literario

Jorge Ángel Hernández

Publicado en La Jiribilla

Tres noticias importantes de entre las inconmensurables que genera la Feria del Libro de La Habana llaman a una nota de alarma y reflexión: la decisión de los diversos jurados de dejar desiertos los Premios Pensar a contracorriente, Alejo Carpentier de Cuento y Calendario de Teatro. En la práctica literaria cubana hay muy pocos elementos para que exista asociación entre estas decisiones; son hechos relativamente aislados que convergen en la preocupación común de que la calidad haya ido a pique en solo un año, o dos.

Si damos por válidas la percepciones expresadas por el prestigioso jurado de Pensar a contracorriente, ninguno de los 55 concursantes está al tanto de qué es un ensayo, cuáles son las normas incorporadas por la Real Academia de la Lengua española, ni posee capacidad de redacción y ortografía decente. Da la impresión de que se conjuraron los escolares menos aventajados para enviar sus escritos menos relevantes. Si aceptamos la percepción del Jurado del Premio Alejo Carpentier de Cuento, ninguno de los 25 concursantes fue capaz de terminar un libro con un nivel de calidad estable que dignifique al nombre que se ostenta, aunque muchos de ellos mostraran piezas valiosas y premiables. Da la impresión, ante esos argumentos, de que el apresuramiento de cara al cierre de la convocatoria, y la falta de concepción editorial en la conformación de los libros presentados, jugaron una mala pasada a los numerosos y reconocidos autores del género en esta Isla que se supone pudieron aspirar al galardón [1]. Si aceptamos, como es ineludible, la opinión del Jurado de Teatro del premio Calendario, la calidad ha brillado por su ausencia y ninguna de las obras en concurso llega al nivel del mérito del Premio. Y en este caso ocurre por segunda vez, aunque se presentara un número de obras aceptable en ambas ediciones para un concurso que limita la edad a 35 años, de acuerdo con las normas tradicionales de la Asociación Hermanos Saíz.

 

Como dato adicional que ratifica el síntoma, podemos atender a que el Jurado de Ensayo Alejo Carpentier manifestó en acta su preocupación por la escasa participación (cuatro obras solamente) aunque reivindicó la calidad indiscutible del ensayo premiado. Tras estos elementos, un denominador común fundamental parece estar ubicado en la gestión, comprendida no solo en cuanto a expandir la convocatoria para alcanzar las respuestas necesarias, sino además en el esfuerzo que cada uno de los organismos institucionales a cargo de los Premios debe realizar para contextualizar las características de las obras que se quieren premiar y las directrices a cumplir en el contexto literario actual. Los lectores de convocatorias extranjeras sabemos hasta qué punto se precisan detalles y especificaciones que dejan bien claro de qué va el concurso, tanto para autores como para jurados.

El síntoma de alarma de tres premios de tal rango desiertos no debe descargar sus consecuencias solo en la calidad de las obras presentadas (insisto en que esto supondría que el fallo del Jurado está libre de error), sino además, y sobre todo, en el trabajo institucional que concibe, piensa, planifica y se encarga del Premio, desde la preparación de su convocatoria hasta la difusión de las obras publicadas.

Si algo prestigia a los concursos literarios cubanos es el bajo nivel de cabildeo que pudiera deslizarse entre ellos, reducido casi a ciertas y muy escasas interpelaciones de personas que pierden el sentido de la ética ante el alumbramiento del deseo posible. No tenemos agentes ni instituciones que presionen a los miembros del Jurado para que se inclinen de una u otra forma. Jamás las he recibido en mi larga experiencia en estos menesteres. Jamás me han reprochado decisiones que a la postre se han revelado menos acertadas de lo que en su momento pensamos. Se ha respetado mi juicio y el de mis colegas. A veces, eso sí, he sentido la falta de una persona que nos ayude a canalizar el proceso de la decisión. Ha faltado, con demasiada sistematicidad, un ejercicio de coordinación que no solo cumpla la función de canalizar las posibles diferencias entre los integrantes del Jurado (los premios extranjeros todos tienen uno o más coordinadores con voz pero sin voto, además de especialistas y administrativos que actúan como facilitadores), sino también la precisión del interés de la institución que auspicia, y financia, el Premio.

No digo, para dejar claro y explícito mi criterio en este punto, que adoptemos de plano los métodos de esos concursos extranjeros, pues de ellos se sabe que caen con demasiada frecuencia en intereses de agentes y entidades que cabildean a favor de un mercado que todo lo depreda. Llamo solo a evitar los extremos contrarios que nos precipitan al peligro de vernos en la nada, o incluso en la responsabilidad gremial o de tendencia, que sí suelen incidir en algunas de nuestras premiaciones. En casos como estos que han generado hoy alarma en nuestro panorama literario, dramatúrgico y de pensamiento, la ausencia de una labor institucional previa al cierre de la convocatoria deja sus estragos. No es la única causa, desde luego, pero sí es la única que pude subsanarse de inmediato y con voluntad de la política cultural.

La historia de estos premios no debe conducirnos, sin embargo, a reaccionar con falsas alarmas asociadas al desastre, tan ajeno al espíritu de la política cultural de la Revolución cubana, capaz de llamar a salvar la cultura aun cuando nos vimos sin nada que comer. De ahí que la sugerencia de posponer los premios, o desaparecerlos, me parezca tan desacertada y ajena como la propia baja calidad de las obras a las cuales se alude en la argumentación del fallo. A Pensar a contracorriente, por ejemplo, se presentaban por cientos los ensayos, en épocas en que la labor de difusión y gestión respondía a cómo sistematizar sus intereses, y se otorgaban casi siempre las diez menciones límites a trabajos, que pueden ser consultados en los diferentes volúmenes publicados por la Editorial de Ciencias Sociales de La Habana, un sello de reconocida historia y calidad demostrada. Pero es imposible que se organice adecuadamente un certamen de pensamiento a contracorriente si apenas se conocen los posibles sectores de respuesta y, menos, si se acude a figuras que dan muestras de conformidad con las corrientes a las que pretende oponerse el  certamen.

Las cifras recibidas en el Alejo Carpentier, desde su misma creación, fueron sistemáticamente altas y han demostrado capacidad para reconocer obras de calidad que se salen por completo del canon que va estrechando el horizonte del cuento cubano. Asimismo, los concursos dedicados a los jóvenes, de los cuales he sido Jurado en varias ocasiones, suelen recibir cifras nada despreciables de trabajos con valores para obtener un premio, aunque es lógico que no sea elevado el número de piezas de alta calidad en determinados géneros que requieren más tiempo de vida y de investigación.

Es cierto que han descendido estos índices en los últimos tiempos. E incluso que el canon da síntomas de cierta estandarización en las temáticas, modos y estilos de la creación ensayística (demasiado permeada por la metodología académica), la narrativa (coqueteando un tanto superficialmente con los códigos de la industria global del libro), y la dramaturgia de los jóvenes (que no ha hallado caminos seguros para independizarse como espectáculo de sala de teatro, que si bien puede beber tanto del audiovisual y las tecnologías como de la narrativa, no ha de perder su independencia genérica). Si revisamos, por ejemplo, la página web del concurso de cuentos de la Editorial independiente española Páginas de espuma —para usar un ejemplo cuya información puede consultarse online en este mismo instante— hallamos que aspiran a ganarlo 26 libros de cuentos de cubanos, o sea, uno más que cuantos llegaron al Alejo Carpentier en esta edición. Como las bases de ambos descartan la posibilidad de que las obras coincidan, sumamos ya 51, lo que no es nada desdeñable para un certamen como el nuestro. Así, podríamos acumular varios ejemplos más que reforzarían el argumento de la falta de gestión y cuidado que a la decadencia y caída de todo el pensamiento a contracorriente, del cuento cubano y de la dramaturgia joven de la Isla.

Tres golondrinas pueden ser síntoma alarmante de verano, aun cuando tampoco lleguen al punto de anunciar un posible derrumbe del cielo. La recuperación de objetivos, de conjunto con actualizaciones de conceptos y llamados a una crítica que no siga cediendo a la autocomplacencia, pudieran ayudar a superar ese dolor de la nada en nuestros más importantes premios literarios, de pensamiento o dramaturgia, o incluso otros, si de pronto, y como ocurre en el giro pendular de la cultura, el virus se llegase a propagar.

Notas:
1. Rafael de Águila, en su artículo “Aproximaciones al cuento cubano hic et nunc” describe con exactitud y autocrítico humor este proceso. V. La letra del escriba Nº 144, Mayo-Junio de 2016; http://www.cubaliteraria.cu/revista/laletradelescriba/index.html

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